Los casos de gusano barrenador en humanos se quintuplicaron en México durante 2026, de acuerdo con los registros del Sistema Especial de Vigilancia Epidemiológica de Miasis por Cochliomyia hominivorax.
Hasta el 18 de septiembre de 2026, se habían contabilizado 575 casos confirmados en el país, mientras que durante todo 2025 se registraron 117. Desde que se confirmó el primer caso humano en México, en abril de 2025, el sistema acumula 692 casos en 27 entidades.
En la última semana reportada se sumaron 11 casos: tres en Guanajuato, dos en Oaxaca, dos en Veracruz, uno en Ciudad de México, uno en Colima, uno en Hidalgo y uno en Zacatecas.
Por entidad, Chiapas concentra 165 casos, seguido de Veracruz con 116, Oaxaca con 68, Puebla con 61, Yucatán con 47 y Guerrero con 35. También se registran casos en San Luis Potosí, Quintana Roo e Hidalgo, entre otras entidades.
Además, el sistema epidemiológico reporta cuatro defunciones asociadas a la infestación, ocurridas en Oaxaca, Querétaro, Veracruz y Yucatán.
¿Qué es el gusano barrenador?
El gusano barrenador del ganado, cuyo nombre científico es Cochliomyia hominivorax, corresponde a la fase larvaria de una mosca que parasita animales de sangre caliente, incluidos los seres humanos.
Las hembras suelen depositar sus huevos en heridas abiertas o mucosas. Las larvas pueden emerger entre 12 y 24 horas después y comenzar a alimentarse del tejido vivo, provocando una infestación conocida como miasis.
En las personas, los principales síntomas incluyen fiebre, dolor en la zona afectada, supuración y presencia de larvas visibles en la herida. La infestación puede generar complicaciones cuando afecta zonas delicadas del cuerpo o cuando se presenta en personas vulnerables.
Recomiendan atender las heridas
La Secretaría de Salud recomienda lavar las heridas con agua y jabón, aplicar antisépticos que no irriten el tejido, secarlas con gasas limpias y mantenerlas cubiertas.
En caso de detectar larvas, deben retirarse sin aplastarlas y colocarse en un recipiente con alcohol para entregarlas al personal médico o a las autoridades sanitarias correspondientes.
También se recomienda no enterrar las larvas y acudir a los servicios de salud para recibir valoración y atención oportuna.
Con información de El Universal.
