La extrema derecha alemana dio un salto histórico. Alternativa para Alemania (AfD) ganó con claridad las elecciones regionales de Sajonia-Anhalt, en el este del país, y se convirtió por primera vez en la fuerza política dominante en un Parlamento estatal alemán desde la Segunda Guerra Mundial.
El resultado provisional oficial, tras el recuento de todos los votos, otorgó a AfD 43.8% de los sufragios y 39 de los 83 escaños. El dato supera ampliamente el 20.8% que había obtenido en 2021 y más que duplica su respaldo en la región.
Los primeros sondeos a boca de urna habían situado a la formación en torno al 44.5%, mientras que la Unión Cristianodemócrata (CDU) del canciller Friedrich Merz se ubicaba en 18.5%. Con el conteo completo, AfD quedó en 43.8% y la CDU en 17.2%.
Un terremoto para la CDU de Merz
El resultado representa un fuerte revés para la CDU, que había gobernado Sajonia-Anhalt desde 2002 y pasó de 40 escaños a 15 en el nuevo Parlamento regional.
La formación conservadora obtuvo 17.2% de los votos, casi 20 puntos menos que en las elecciones de 2021. El desplome convirtió a AfD en una fuerza difícil de ignorar en la política estatal y aumentó la presión sobre el gobierno de Merz.
El propio canciller reconoció la gravedad del resultado y afirmó que el desempeño electoral había sacudido a los demócrata-cristianos “hasta sus cimientos”, aunque descartó colaborar con AfD.
La derrota también alimenta el debate sobre la estrategia de los partidos tradicionales frente al avance de la extrema derecha.
AfD gana, pero no puede gobernar sola
Pese a la magnitud de la victoria, AfD no alcanzó la mayoría absoluta. Con 39 de los 83 escaños, necesita apoyos adicionales para formar gobierno.
La mayoría se sitúa en 42 escaños, por lo que la formación quedó a tres diputados de controlar por sí sola el Parlamento.
El resultado coloca en el centro de la escena al BSW, el partido de Sahra Wagenknecht, que consiguió 5.3% de los votos y cinco escaños. La formación mantiene posiciones críticas hacia la inmigración y la política de apoyo militar a Ucrania, aunque ideológicamente se ubica en la izquierda populista.
Mientras tanto, CDU, SPD, Verdes y La Izquierda han mantenido su rechazo a colaborar con AfD, lo que dificulta la formación de un gobierno encabezado por la extrema derecha.
El “cordón sanitario”, bajo presión
El resultado vuelve a poner a prueba el llamado “cordón sanitario” alemán, la estrategia mediante la cual los principales partidos se niegan a formar coaliciones o cooperar con AfD.
La formación es considerada una fuerza de extrema derecha y sus posiciones sobre inmigración, identidad nacional y Rusia han generado fuertes críticas dentro y fuera de Alemania. La rama de AfD en Sajonia-Anhalt está además clasificada como grupo extremista por los servicios de inteligencia internos alemanes.
Ahora, la presión aumenta sobre los conservadores. Dirigentes nacionales de AfD ya han intentado atraer a diputados de la CDU para construir una mayoría.
Tino Chrupalla, uno de los dirigentes nacionales de AfD, llamó a los conservadores a permitir una mayoría “cívico-conservadora”, mientras que el jefe parlamentario de la CDU, Thorsten Frei, rechazó la posibilidad de cooperación y afirmó: “No hablamos con extremistas de derecha”.
Ulrich Siegmund reclama un mandato para gobernar
El candidato de AfD en Sajonia-Anhalt, Ulrich Siegmund, de 35 años, presentó el resultado como una señal inequívoca de los votantes.
Siegmund afirmó que la población había enviado el mensaje de que “las cosas no pueden seguir así” y sostuvo que su partido recibió un claro mandato para gobernar.
Su campaña buscó proyectar una imagen más moderada y cercana, aunque el dirigente ha sido cuestionado por sus vínculos con sectores de la extrema derecha. También participó en una reunión en 2023 relacionada con propuestas de deportaciones masivas, según reportes de AP.
De partido marginal a primera fuerza estatal
Fundada en 2013, AfD nació como una formación euroescéptica y posteriormente desplazó buena parte de su discurso hacia posiciones nacionalistas, antiinmigración y de extrema derecha.
El crecimiento ha sido particularmente fuerte en los estados del este de Alemania, donde la formación ha conseguido consolidarse como una de las principales fuerzas políticas.
En las elecciones federales de 2025, AfD se convirtió en la segunda fuerza política de Alemania, consolidando una tendencia que ahora se trasladó con mayor intensidad al ámbito regional.
Sajonia-Anhalt se suma así a una secuencia de avances electorales de AfD en el este del país. En Turingia, por ejemplo, la formación ganó las elecciones estatales de 2024, aunque no pudo formar gobierno debido al rechazo del resto de los partidos a colaborar con ella.
Una elección que trasciende a Sajonia-Anhalt
El resultado no solo redefine el equilibrio político de este estado de unos 2.2 millones de habitantes. También representa una prueba para el futuro de la política alemana y para la capacidad de los partidos tradicionales de contener el avance de la extrema derecha.
AfD ya ha comenzado a plantear la elección como un punto de partida para conquistar el poder a nivel nacional. Alice Weidel, copresidenta del partido, había asegurado antes de los comicios que la formación formaría gobierno en Sajonia-Anhalt y presentó la elección como una oportunidad para impulsar su proyecto político.
El partido aspira ahora a trasladar el impulso obtenido en el este hacia las elecciones federales de 2029.
La pregunta inmediata, sin embargo, es otra: ¿podrá AfD convertir su victoria electoral en poder de gobierno?
Con 39 escaños, necesitará aliados. Y aunque el resultado ha debilitado a sus adversarios, el resto de las principales fuerzas políticas todavía mantiene el rechazo a permitir que la extrema derecha llegue al gobierno estatal.
Por ello, la elección de Sajonia-Anhalt no solo deja una cifra histórica en las urnas. Abre también una batalla política que puede definir hasta dónde llegará el ascenso de AfD en Alemania.
