Las relaciones entre China y México no están dirigidas contra ningún tercer país ni deben verse condicionadas por terceros, afirmó este lunes el ministro chino de Relaciones Exteriores, Wang Yi, durante su encuentro con el secretario mexicano de Relaciones Exteriores, Roberto Velasco Álvarez, en Pekín.
El mensaje llega en un momento particularmente sensible para la relación bilateral. México y China mantienen diferencias por las medidas arancelarias mexicanas a productos provenientes del país asiático, mientras México negocia al mismo tiempo con Estados Unidos asuntos comerciales relacionados con automóviles, acero y aluminio.
China pide mantener una relación independiente
Durante la reunión, Wang Yi sostuvo que Beijing está dispuesto a trabajar con México para proteger los intereses legítimos de ambos países y fortalecer la cooperación entre naciones del llamado Sur Global.
El funcionario chino también manifestó el respaldo de Beijing a México para mantener su independencia y autonomía, salvaguardar su soberanía y seguridad y oponerse a la injerencia externa, de acuerdo con el resumen oficial difundido por la cancillería china.
La declaración adquiere relevancia por el contexto comercial en el que se produce. No obstante, Wang no identificó públicamente a ningún país como el “tercer país” al que hizo referencia.
México, por su parte, ha insistido en que busca mantener relaciones con distintos socios comerciales y políticos sin abandonar sus vínculos con Estados Unidos, su principal socio económico.
Velasco defiende cooperación con China
Velasco realizó una visita de trabajo a China del 6 al 7 de septiembre, invitado por Wang Yi. La agenda incluyó el encuentro bilateral en Pekín y la inauguración del nuevo Consulado de México en Chongqing. La visita había sido anunciada previamente por la cancillería china.
Durante la reunión, el funcionario mexicano destacó los principios de respeto a la soberanía, igualdad entre los Estados y no intervención como elementos que sustentan la relación bilateral.
También planteó la necesidad de ampliar los espacios de diálogo y cooperación entre ambos países, de acuerdo con información difundida sobre el encuentro.
Este lunes, el secretario Roberto Velasco (@r_velascoa) sostuvo una reunión de trabajo con el ministro de Relaciones Exteriores de China, Wang Yi, para identificar nuevas oportunidades de colaboración y conversar sobre el desarrollo de soluciones conjuntas frente a desafíos… pic.twitter.com/ITVaeOMD4p
— Relaciones Exteriores (@SRE_mx) September 7, 2026
El gobierno mexicano busca así mantener abiertos los canales con Beijing mientras enfrenta un escenario comercial complejo en América del Norte.
El punto de fricción: los aranceles mexicanos
La relación entre México y China atraviesa una etapa de tensión principalmente por las medidas comerciales adoptadas por México.
En diciembre de 2025, México anunció incrementos arancelarios de hasta 35% para numerosos productos provenientes de países con los que no mantiene tratados de libre comercio, entre ellos China. Beijing respondió cuestionando las medidas y posteriormente sostuvo que tenía derecho a adoptar contramedidas.
En marzo de este año, el Ministerio de Comercio chino señaló que las medidas mexicanas afectaban exportaciones chinas por más de 30 mil millones de dólares y las calificó como barreras al comercio y la inversión.
China también advirtió sobre el impacto de requisitos y procedimientos aduaneros mexicanos en las operaciones de empresas de ese país.
Aunque Beijing ha señalado su derecho a responder, hasta ahora no había anunciado contramedidas concretas contra los aranceles mexicanos, según Reuters.
México también enfrenta presión comercial de Estados Unidos
La posición mexicana frente a China ocurre mientras el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum mantiene negociaciones con Washington en torno a las reglas comerciales de América del Norte.
El pasado 2 de septiembre, el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, se reunió con el secretario de Comercio estadounidense, Howard Lutnick, para abordar los aranceles aplicados a productos como automóviles y acero.
Las conversaciones forman parte de la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC). México ha cuestionado los gravámenes estadounidenses al acero y aluminio y las medidas relacionadas con la industria automotriz.
Este escenario coloca a México en una posición delicada: por un lado, busca preservar la integración económica con Estados Unidos; por otro, intenta mantener y ampliar sus vínculos comerciales con China y otros países de Asia.
Una relación que busca ampliar sus canales
Pese a las diferencias comerciales, Beijing y Ciudad de México han buscado mantener abiertos sus mecanismos de diálogo.
China había señalado antes de la visita de Velasco que esperaba que el encuentro permitiera profundizar la confianza política y la cooperación bilateral, además de impulsar un crecimiento estable de las relaciones entre ambos países.
El encuentro también ocurre antes de nuevos compromisos de México y China dentro de los mecanismos de cooperación Asia-Pacífico. México será sede de APEC en 2028, mientras China acogerá la reunión de líderes del foro este año.
Además, en 2027 ambos países conmemorarán 55 años del establecimiento de relaciones diplomáticas, un aniversario que los dos gobiernos consideran una oportunidad para reforzar sus vínculos.
El mensaje de Beijing
Con su declaración, Wang Yi buscó dejar clara la posición china: Beijing quiere que la relación con México se mantenga como un vínculo bilateral y no quede subordinada a las disputas de China con otras potencias.
Para México, el desafío será mantener esa relación sin poner en riesgo sus intereses comerciales con Estados Unidos, particularmente mientras avanzan las negociaciones sobre el futuro del T-MEC.
Por ahora, la reunión entre Wang Yi y Roberto Velasco no elimina las diferencias comerciales entre México y China, pero sí confirma que ambos gobiernos buscan mantener abierto el diálogo político y evitar que las tensiones económicas deterioren por completo la relación bilateral.
