La Quinta Columna de Mario Alberto Mejía
Ante la expectativa de que el ganador de la denominada minigubernatura sólo será huésped de Casa Puebla durante un año 8 meses, varias dudas aparecen en el ambiente.
La más sobresaliente es una:
¿Con quiénes minigobernará?
En otras palabras:
¿Quiénes formarán parte de su gabinete?
Hagamos este ejercicio con los priistas primero.
Enrique Doger Guerrero cuenta con un equipo que lo ha venido acompañando desde hace un buen tiempo: prácticamente desde la Rectoría de la BUAP.
Vea el hipócrita lector:
Ignacio Mier Velasco, Gerardo Corte Ramírez, Jorge Ruiz Romero, Sandra Montalvo, Israel Pacheco, Freddy Aco
Mier es el “cerebro” de Doger.
Para decirlo con un lugar común del que se ha abusado: su Córdoba Montoya.
Es –nuevo lugar común– su “eminencia gris”.
Su voz de ultratumba en el cementerio.
Mier Velasco pasó de ser presidente del PRI estatal –tiempo en el que fue llamado por quien esto escribe como el “General” de las derrotas– a secretario particular de Manuel Bartlett Díaz en el Senado de la República.
En ese ínter, cómo olvidarlo, se fue al exilio por haber contribuido a la derrota de José Luis Flores Hernández.
Una mañana me lo encontré en el antiguo Camino Real de la 7 Poniente.
El diálogo fue más o menos así:
–¿Dónde andas ahora, mi querido Nacho?
–Me dio asilo en la BUAP el rector Enrique Doger.
–No sabía que fueran amigos.
–No lo somos. Soy su asesor.
Nacho Mier siguió al lado de Doger a lo largo de su periodo en la universidad y lo siguió hasta el ayuntamiento de Puebla, donde fungió como secretario general.
Los años pasaron y Mier siguió siendo el asesor de cabecera de Doger: el que le administra la reputación, el que lo orienta, el que no lo deja solo.
En este sentido, Ignacio Mier Velasco sería el secretario General de Gobierno de la administración Doger.
¿Qué pensarían los priistas de un escenario así?
No se sorprenda el lector: son los propios priistas los que ven ese escenario.
Nacho Mier tiene mala fama entre sus ex compañeros de partido.
A él le adjudican los “golpes” que aparecen en el periódico Cambio en su calidad de presidente del Consejo Directivo.
Jorge Ruiz, con los escándalos de las Farmacias Universitarias en los hombros, sería, faltaba más, el secretario de Finanzas.
Ya las manejó en la BUAP y en el ayuntamiento.
¿Por qué no ahora?
Los señalamientos de las más diversas irregularidades las tiene guardadas en el ropero.
Unos guardan sus cadáveres ahí.
Otros más, sus cuentas sucias.
No lo dude el lector: si Doger llegara eventualmente a Casa Puebla tendría un primer acto de autoridad: sacaría de la mazmorra a su amigos y operador Israel Pacheco, ex dirigente sindical en desgracia, quien purga una pena en las prisiones poblanas.
¿Qué haría con él?
Le limpiaría la cara en público y lo nombraría titular de la Policía Metropolitana o una lindeza por el estilo.
Al músico profesional Gerardo Corte Ramírez lo pondría al frente de la Secretaría de Turismo, por aquello de que es la cartera más ligada al espectáculo.
Y así como Margarita la Diosa de la Cumbia fue promovida arduamente durante el marinismo –hermano de leche del dogerismo–, Corte Ramírez recorrería el estado con su grupo musical para “solaz esparcimiento” –como dicen los marinistas-dogeristas- del sufrido pueblo.
¿Y dónde entraría Valentín Meneses?
El señor notario se volvería funcionario notorio de un alto cargo.
¿Qué tal la Secretaría de Infraestructura?
Y es que Mario Marín Torres, su compadre y amigo, no se anda con pequeñeces a la hora de negociar.
El “Vale” es una autoridad en el tema de los negocios.
Los días que vienen continuaremos con este necesario ejercicio.
