Serpientes y Escaleras por Ricardo Morales Sánchez
Un caldo de cultivo se ha gestado en México para que de nueva cuenta el populismo esté de regreso en el país.
Las cifras de millones de pobres y el fracaso de los programas para su combate, llámense como se llamen (Solidaridad, Progresa, Prospera) son sin lugar a dudas la primera respuesta al resurgimiento de las políticas públicas basadas en las fórmulas mágicas y los “mesías” carismáticos.
La irrupción Andrés Manuel López Obrador en el escenario político y su Movimiento Regeneración Nacional son una muestra del retorno del populismo, como también lo es la aparición de personajes como Jaime Heliodoro Rodríguez Calderón, mejor conocido como el Bronco, gobernador de Nuevo León.
Es entonces pues, el sistema político mexicano el culpable de la aparición de este tipo de personajes que tanta empatía generan entre la población, principalmente los jóvenes, los cuales han perdido toda esperanza de mejorar sus condiciones de vida en un país que transita de una crisis económica a otra.
El fracaso del modelo económico neoliberal, el cual ha hecho de México una fábrica de pobres, es otro incentivo más que tienen estos modernos “salvadores de la patria”; sus figuras carismáticas y frescas hacen que ganen adeptos entre todos los sectores sociales.
Hay que recordar que condiciones económicas similares propiciaron en Italia y Alemania el surgimiento de movimientos totalitarios como el fascismo y el nacional socialismo (nazi).
Tanto Italia como Alemania habían quedado en la ruina económica luego de la Primera Guerra Mundial y la gran crisis de 1929.
Italia a pesar de haber sido aliada de los vencedores, Estados Unidos, Inglaterra y Francia, no había obtenido los dividendos que esperaba de esta alianza.
Alemania siempre se sintió traicionada, sabedora de que podría haber prolongado durante más tiempo la guerra. Las difíciles condiciones que se les impusieron a los germanos en el Tratado de Versalles llevaron a la ruina a la floreciente economía teutona, que había conocido años de gloria bajo la mano de hierro de su canciller Bismark.
Es así como surgen, tanto en Italia como en Alemania, movimientos nacionalistas que ensalzaban el recuerdo de viejas glorias en ambos países bajo la guía de líderes carismáticos como Benito Mussolini y Adolfo Hitler.
México es hoy, pues, un sitio ideal para el surgimiento de estos liderazgos mesiánicos, encarnados por personajes como López Obrador y Jaime Heliodoro alias El Bronco.
Es la propia clase política hoy espantada ante el resurgimiento del neopopulismo la que generó la actual crisis, son los partidos políticos y su falta de respuesta la que ha creado la resurrección de los mal llamados también candidatos “independientes”, a los cuales hay que separar de los ciudadanos.
Si bien es cierto que las voces de alerta lanzadas por el presidente de la República, Enrique Peña Nieto, tienen mucha razón en prevenir sobre los “falsos profetas”, lo es también que el resurgimiento de estos personajes obedece a los pobres resultados que ha entregado la actual clase política, la cual ha mostrado una nula capacidad de respuesta, como ya lo dije en otra entrega, para entender que hoy en México hay una nueva agenda.Una agenda que se discute en medios alternativo a los tradicionales, como las redes sociales, una clase política que se comporta aún como en los años 80.
La mesa está puesta para todo aquel que, sin decir cómo, ofrezca al menos algo diferente a lo que se ha venido escuchando en México en los últimos 40 años, en donde la palabra crisis y apretarse el cinturón ya son parte de toda una generación.
