México intensificará las negociaciones con Estados Unidos para reducir los aranceles que actualmente gravan las exportaciones de automóviles, acero y aluminio, al tiempo que espera conocer durante agosto una nueva resolución comercial de Washington que marcará el rumbo de la próxima ronda de diálogo bilateral sobre el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), prevista para septiembre.
El secretario de Economía, Marcelo Ebrard, afirmó este lunes que el país mantiene una “posición preferencial” frente a otras economías debido a que el 85% de las exportaciones mexicanas ingresa al mercado estadounidense sin pagar aranceles, gracias a los beneficios contemplados en el T-MEC y al cumplimiento de sus reglas de origen.
El funcionario explicó que el principal objetivo de la negociación será disminuir las tarifas que aún enfrentan sectores estratégicos, particularmente la industria automotriz, así como las exportaciones de acero y aluminio, sujetas a medidas comerciales estadounidenses que han afectado la competitividad regional. Asimismo, indicó que el Gobierno mexicano permanece a la espera de la resolución que emitirá Washington durante la primera semana de agosto, la cual permitirá definir la estrategia rumbo a la reunión bilateral de septiembre.
Automotriz y siderurgia, los temas prioritarios
La industria automotriz representa uno de los pilares del comercio entre ambos países y uno de los sectores más sensibles dentro de la revisión del T-MEC. A ello se suman las tarifas aplicadas al acero y al aluminio bajo argumentos de seguridad nacional por parte de Estados Unidos, medidas que México ha buscado revisar desde el inicio de la nueva política comercial de la administración de Donald Trump.
Aunque los productos que cumplen con las reglas del tratado mantienen un acceso preferencial al mercado estadounidense, las exportaciones que quedan fuera del T-MEC continúan sujetas a nuevos gravámenes, situación que ha incrementado la incertidumbre para diversas industrias exportadoras.
México apuesta por mantener su ventaja comercial
Ebrard sostuvo que, pese al endurecimiento de la política comercial estadounidense, México conserva mejores condiciones que la mayoría de los socios comerciales de Estados Unidos, al destacar que la gran mayoría de las ventas al exterior continúan protegidas por el tratado regional.
El secretario señaló que la prioridad del Gobierno federal es preservar la competitividad de América del Norte, fortalecer las cadenas regionales de suministro y evitar que los aranceles afecten la integración productiva entre México, Estados Unidos y Canadá, especialmente en industrias como la automotriz, manufacturera y metalúrgica.
La revisión del T-MEC entra en una etapa decisiva
Las negociaciones comerciales se desarrollan en un contexto de creciente proteccionismo por parte de Washington, que ha utilizado los aranceles como herramienta para impulsar la producción manufacturera en territorio estadounidense y presionar cambios en las reglas del comercio regional.
La próxima ronda de conversaciones, programada para septiembre, será considerada una de las más relevantes desde la entrada en vigor del T-MEC, debido a que abordará temas como reglas de origen, competitividad regional, industria automotriz, acero, aluminio y mecanismos para preservar el libre comercio en América del Norte. Tanto el Gobierno mexicano como el estadounidense han manifestado su intención de alcanzar acuerdos que otorguen mayor certidumbre a empresas e inversionistas, aunque reconocen que persisten diferencias en asuntos clave.
