El penoso espectáculo del alcalde Said de Jesús Godos Luna de mostrarse en estado de ebriedad y hacer alarde de su riqueza personal durante el baile de feria de Tepeyahualco no es un hecho menor, es parte de un ambiente de miedo y zozobra que ha sembrado entre la población de este empobrecido municipio. Aunque el edil está en su quinto año de gobierno y no se puede reelegir, su grupo político ha advertido que no dejará el poder y seguirá controlando el Ayuntamiento, pase lo que pase.
A lo largo del lustro que Godos Luna lleva al frente del gobierno local definió que aquellos que no habían votado por él se quedaban fuera de la atención del Ayuntamiento, amenaza que ha cumplido al pie de la letra, pues existen varias comunidades que han estado totalmente desatendidas por la autoridad municipal.
Es el caso del pueblo de Techachalco, en donde no hace mucho estalló un taller de pirotecnia que dejó a varios heridos graves. Nunca llegó –desde la cabecera municipal– una ambulancia a socorrer a la gente que sufrió quemaduras. Los paramédicos que asistieron a los afectados eran de Perote, Veracruz.
Recientemente se reventó el drenaje de esa comunidad y las aguas negras se anegaron en el único campo deportivo que hay en esa localidad. Cuando los vecinos fueron a ver al alcalde para solicitar su intervención, su respuesta fue contundente: no hay dinero ni tiempo para arreglar la tubería. Sin importar el riesgo sanitario. Un allegado al ayuntamiento definió mejor esa contestación al indicarles a los quejosos: “es el precio por haber votado de manera equivocada”.
Ese tipo de conducta ha generada una fuerte indignación entre la población, pero nadie se atreve a protestar por el carácter violento del edil y de sus seguidores.
En la memoria de la población sigue presente la manera en que Godos Luna ganó la alcaldía por primera vez, en el año 2021, un episodio que sigue generando miedo entre los habitantes de Tepeyahualco.
La noche de los comicios los conteos daban la victoria, por un margen muy cerrado de apenas 35 votos, al alcalde Eyerim Espinosa Sosa, que buscaba reelegirse. Todo estaba en relativa calma hasta que la plaza principal y el Consejo Municipal Electoral fueron rodeados por decenas de camionetas, en donde iba gente armada que no era originaria de Tepeyahualco.
En la práctica tomaron por asalto las oficinas de la autoridad electoral. Nadie podía entrar ni salir. Y en la madrugada, el entonces candidato de Movimiento Ciudadano, Said Godos Luna, ya había ganado la contienda por la Presidencia Municipal.
Tepeyahualco es un municipio del norte del estado, colindante con Veracruz, que ha sido uno de los sitios en donde más han florecido los asaltos a camiones de carga que transitan entre la zona del Golfo de México y la capital del país. Es decir, es una demarcación con alta presencia del crimen organizado.
Ayer lunes, la Secretaría de Gobernación (Segob), en voz de su titular, Samuel Aguilar Pala, reprobó la actitud de Said Godos Luna de exhibirse en supuesto estado de ebriedad en el baile de la fiesta patronal de San Pedro Apostol y la presentación del grupo Titanes de Durango.
La intervención de la Segob no tendría que limitarse a solamente hacer un “regaño” a Said Godos Luna, sino debería haber una intervención de otra manera para evitar que el próximo proceso electoral en esta región se tiña de “rojo”.
Quienes conocen la región narran que persiste un fuerte malestar contra el alcalde, ya que ha sido insignificante la obra pública en los últimos cinco años y no se resuelven los problemas básicos del municipio. O en muchos casos se percibe como una burla o abuso las intervenciones del gobierno local.
Un ejemplo claro es que Said Godos ha presentado como un logro mayúsculo de su gestión la apertura de un bachillerato. Esa obra no tendría nada de extraordinario si no fuera porque solo se construyeron dos aulas, para el primer y segundo grado, faltando el espacio para los alumnos del tercer nivel. Además, el terreno donde se edificó el plantel ya existía en el patrimonio municipal desde hace mucho, pues lo adquirió –por un millón de pesos– el exedil Dimas Martínez.
En una situación normal se supondría que ese enojo ciudadano se expresaría en las urnas en los próximos comicios y perdería el partido en el gobierno. Eso no ocurre en Tepeyahualco.
Ya empezaron las amenazas hacia la población de que las próximas votaciones las debe ganar Marco Antonio Huesca López, un empresario que va por su tercer intento de ser alcalde y las dos ocasiones anteriores en que participó, se vio con claridad que era un candidato “a modo” para favorecer a Said de Jesús Godos Luna.
