El Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) entrará en una fase de revisión y evaluación que se extenderá hacia la próxima década, luego de que el gobierno de Estados Unidos no respaldara la extensión automática del acuerdo por 16 años adicionales, informó el secretario de Economía, Marcelo Ebrard Casaubón.
De acuerdo con el funcionario federal, esta decisión activa el mecanismo previsto en el propio tratado, que establece una revisión conjunta entre los tres países para determinar la continuidad, ajustes o eventual extensión del acuerdo comercial vigente hasta 2036.
Qué explicó Marcelo Ebrard
Marcelo Ebrard Casaubón señaló que el T-MEC no se renovará de manera automática ni por periodos fijos sin evaluación previa, sino que será sometido a un proceso de revisión entre las partes, en el que cada país podrá expresar su postura sobre su permanencia o modificación.
“Va a seguir funcionando el Tratado, como está previsto hoy (…) haremos una revisión anual, pues como la que estamos llevando a cabo ahora, y nuestro objetivo será que cada año esa revisión tenga menos asuntos pendientes”, refirió.
El secretario sostuvo que el esquema vigente obliga a una revisión formal del tratado en 2026, lo que abre un periodo de negociaciones clave para el futuro del bloque comercial de América del Norte.
Resultados de la conversación con Jamieson Greer ( USTR) y Dominic LeBlanc ( Canadá) sobre el futuro del TMEC : pic.twitter.com/YKXzWx1Qds
— Marcelo Ebrard C. (@m_ebrard) July 1, 2026
Contexto: cómo funciona realmente el T-MEC
El T-MEC, que sustituyó al TLCAN en 2020, incluye una cláusula de revisión conjunta que se activa en 2026. En ese punto, México, Estados Unidos y Canadá deberán decidir si:
- Extienden el tratado por otros 16 años
- O mantienen revisiones periódicas hasta su expiración en 2036
La continuidad del acuerdo depende del consenso entre los tres países, por lo que no existe una renovación automática ni unilateral.
Tensión y expectativas en América del Norte
La postura estadounidense de no comprometer una extensión inmediata a largo plazo ha sido interpretada como una señal de mayor presión negociadora hacia la revisión de 2026, particularmente en sectores como el automotriz, energía y reglas de origen.
México ha insistido en que el tratado es fundamental para la estabilidad económica regional, mientras que Canadá también ha defendido la necesidad de certidumbre para las cadenas de suministro.
