El papa León XIV recibió un balón oficial de la Copa Mundial de la FIFA 2026 y aprovechó el gesto para enviar un mensaje a los tres países anfitriones del torneo —México, Estados Unidos y Canadá—, a los que exhortó a mantener la cooperación y el trabajo conjunto en medio de los desafíos políticos, migratorios y sociales que enfrenta la región.
Durante el encuentro celebrado en el Vaticano con representantes vinculados a la organización del Mundial, el pontífice subrayó que el futbol puede convertirse en un símbolo de fraternidad entre naciones cuando se privilegia el bien común por encima de las diferencias. Según fuentes vaticanas, León XIV destacó que el torneo representa una oportunidad histórica para demostrar que la colaboración entre países es posible incluso en contextos complejos.
“El deporte enseña que nadie gana solo”, expresó el Papa al retomar una reflexión que ya había compartido al inicio de la justa mundialista, cuando comparó el futbol con la vida en comunidad y sostuvo que “quien no sabe pasar el balón, aunque tenga talento, aún no ha comprendido el juego”.
Un Mundial marcado por la colaboración entre tres países
La edición 2026 de la Copa del Mundo es la primera en la historia organizada de manera conjunta por tres naciones. Además, el torneo cuenta con un formato ampliado de 48 selecciones, lo que lo convierte en el Mundial más grande realizado hasta ahora.
Desde antes del arranque de la competencia, León XIV había mostrado interés por el evento deportivo. En diversos mensajes destacó que el campeonato representa una oportunidad para promover valores como la solidaridad, la convivencia y el respeto entre pueblos distintos.
El pontífice, nacido en Estados Unidos y con una estrecha relación pastoral con América Latina, también ha insistido en distintas ocasiones en la necesidad de fortalecer los lazos entre las sociedades del continente frente a fenómenos como la migración, la desigualdad y los conflictos internacionales.
Un llamado en medio de tensiones regionales
El mensaje del Papa ocurre en un contexto marcado por debates sobre migración, controles fronterizos y movilidad internacional durante la celebración del Mundial. En las últimas semanas, organizaciones civiles y medios internacionales han documentado preocupaciones relacionadas con políticas migratorias y requisitos de ingreso a algunos de los países sede.
Ante ese panorama, León XIV pidió que el torneo no sea recordado únicamente por los resultados deportivos, sino también por su capacidad para acercar a las personas y fomentar el diálogo entre gobiernos y sociedades.
El futbol como mensaje de unidad
No es la primera vez que el pontífice se involucra simbólicamente con el Mundial. Días antes del inicio del torneo recibió una camiseta de la Selección Mexicana y envió mensajes relacionados con el papel del deporte como instrumento de encuentro entre culturas.
Asimismo, al dar la bienvenida a la Copa del Mundo, afirmó que el verdadero legado del futbol no depende únicamente de los campeones o de los goles, sino de la capacidad de las sociedades para mirar a quienes suelen quedar excluidos y trabajar por el bienestar colectivo.
Con el balón mundialista ahora en sus manos, León XIV volvió a colocar el foco en un mensaje que ha marcado buena parte de su pontificado: la cooperación entre los pueblos como camino para construir paz, entendimiento y fraternidad en un mundo cada vez más polarizado.
