El cineasta mexicano Alejandro González Iñárritu, ganador de cinco premios Oscar y director de películas como Amores perros, Birdman, 21 gramos, Babel, Biutiful, El renacido y Bardo, se convirtió en el primer cineasta en ingresar a El Colegio Nacional, una de las instituciones culturales e intelectuales más importantes de México.
Durante una sesión solemne celebrada el 26 de mayo, el realizador tomó formalmente posesión de su lugar dentro de la institución, marcando un momento inédito para el cine mexicano al abrir espacio al séptimo arte dentro de un organismo que reúne a figuras destacadas del pensamiento, la ciencia, el arte y la cultura.
En su discurso de ingreso, titulado “La alucinación consensuada”, Alejandro González Iñárritu reflexionó sobre el cine como un lenguaje visual, memoria, experiencia humana y herramienta para comprender la realidad. Además, compartió parte de sus procesos creativos, las dificultades de hacer cine y el valor del trabajo colectivo detrás de una producción cinematográfica.
“No soy un hombre de palabras, mis argumentos no se conjugan en verbos, sino en imágenes, planos, encuadres y silencios incómodos”, expresó el director durante la ceremonia, donde también reconoció sentirse conmovido y sorprendido por formar parte de El Colegio Nacional.
El realizador explicó que durante años mostró resistencia a aceptar la invitación, impulsada por el escritor Juan Villoro, debido a la responsabilidad que implica pertenecer a esta institución y a la dificultad de explicarse a sí mismo desde la palabra.
Asimismo, Iñárritu señaló que su nombramiento representa un reconocimiento no solo a su trayectoria personal, sino también a la historia y tradición del cine mexicano, al recordar a figuras como Emilio Fernández, Luis Buñuel, Roberto Gavaldón, Fernando de Fuentes, Arturo Ripstein, Felipe Cazals, Alfonso Cuarón, Guillermo del Toro, Carlos Reygadas, Tatiana Huezo y Lila Avilés, entre otros.
Durante su intervención, el director destacó que México es una potencia visual, al señalar que la imagen ha sido históricamente una forma de explicar el mundo, desde los códices prehispánicos hasta el muralismo mexicano.
Hacia el cierre de su mensaje, el cineasta lanzó una reflexión sobre la tecnología y la creación artística al advertir sobre el riesgo de sustituir la experiencia humana por imágenes generadas mediante inteligencia artificial y llamó a preservar la esencia del arte cinematográfico: “Sigamos, humanos, haciendo cine con humanos para humanos”.
