Existe una clara sensación de exigencia de justicia para Blanca Adriana.
Este fin de semana, la mujer víctima de charlatanes fue sepultada en su natal Huauchinango y los asesinos siguen libres.
Pese a la intensa búsqueda que se ha hecho en redes sociales para ubicar y detener a la pseudodoctora Diana N., su hijo Carlos N. y su asistente, por el momento las autoridades de Puebla y Tlaxcala no los han podido detener.
La sociedad poblana exige que la Fiscalía General del Estado y las autoridades de Tlaxcala hagan un mayor esfuerzo para que este crimen no quede impune.
También existe una demanda para hacer una profunda revisión a todas las clínicas y todos los perfiles de las personas que se dedican a las operaciones estéticas para garantizar que tengan la capacitación necesaria para atender adecuadamente a las personas que requieren de esas operaciones.
Lamentablemente tuvo que morir Blanca Adriana para poner en el debate y
exhibir a los charlatanes, pero debe haber castigo para sus asesinos y prevenir más fallecimientos.
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