El nuevo arancel global impuesto por el presidente Donald Trump entró en vigor este martes a las 00:01 horas (hora del Este), aplicando un recargo adicional del 10% ad valorem a la mayoría de las importaciones hacia Estados Unidos, tras el revés sufrido por la administración en la Corte Suprema la semana pasada.
Aunque Trump anunció el sábado un aumento inmediato al 15%, la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) confirmó que la tasa efectiva arranca en 10%, mientras la Casa Blanca trabaja en una orden separada para elevarla.
La medida, firmada mediante una proclamación presidencial el 20 de febrero bajo la Sección 122 de la Ley de Comercio de 1974, busca abordar supuestos “problemas fundamentales de pagos internacionales” y reequilibrar las relaciones comerciales a favor de trabajadores, agricultores y fabricantes estadounidenses. Este mecanismo permite al Ejecutivo imponer un gravamen de hasta 15% por un máximo de 150 días (hasta julio de 2026) sin necesidad de aprobación congresional inmediata.
Exenciones clave y alcance
El arancel no aplica de manera universal. Entre las excepciones destacan:
- Minerales críticos, metales para moneda y lingotes
- Energía y productos energéticos
- Recursos naturales y fertilizantes no producidos en cantidades suficientes en EE.UU.
- Ciertos productos agrícolas (carne de res, tomates, naranjas)
- Medicamentos e ingredientes farmacéuticos
- Algunos electrónicos, vehículos de pasajeros, camiones ligeros, autobuses y partes relacionadas
- Productos aeroespaciales
- Materiales informativos (libros), donaciones y equipaje personal
Además, quedan exentos los bienes que ya están sujetos a acciones bajo la Sección 232 (acero, aluminio, etc.), así como importaciones conformes al USMCA (T-MEC) provenientes de Canadá y México, y textiles y prendas de vestir que entran libres de aranceles bajo el CAFTA-DR desde países centroamericanos.
Revés judicial y respuesta de Trump
La nueva política surge como respuesta directa al fallo de la Corte Suprema del viernes pasado, que declaró ilegales gran parte de los aranceles “recíprocos” y de emergencia impuestos previamente por Trump bajo la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional (IEEPA). Tras calificar la decisión como “ridícula” y “antiestadounidense”, el mandatario pivotó rápidamente a la Sección 122 —una herramienta nunca usada antes— para imponer el gravamen global inicial del 10%, y luego amenazó con subirlo al máximo permitido del 15%.
La confusión generada por el anuncio del aumento ha incrementado la incertidumbre en los mercados. Analistas estiman que, de concretarse el 15%, el arancel promedio efectivo rondaría el 13%, aunque el impacto variará por país y sector. Países que negociaron concesiones recientes (como Japón o algunos europeos) podrían enfrentar alzas, mientras que socios como México y Canadá ven protegidas muchas de sus exportaciones gracias al T-MEC.
Reacciones y perspectivas
Gobiernos y empresas alrededor del mundo reaccionan con cautela. La Unión Europea pausó avances en acuerdos comerciales pendientes hasta aclarar el panorama, y varios países asiáticos y latinoamericanos evalúan el efecto en sus cadenas de suministro. En México, el impacto directo parece mitigado por las exenciones del T-MEC, pero persisten preocupaciones por presiones secundarias en precios y competitividad.
La Casa Blanca defiende la medida como esencial para reducir el déficit comercial récord y proteger la economía nacional. Sin embargo, expertos advierten que podría elevar costos para consumidores estadounidenses y generar represalias comerciales.
El arancel temporal expira en julio de 2026 a menos que el Congreso lo extienda o se aprueben nuevas medidas. La próxima actualización oficial se espera en las próximas horas o días respecto al posible incremento al 15%.
