El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó una orden ejecutiva declarando una “emergencia nacional” respecto al gobierno cubano, al que califica de “amenaza inusual y extraordinaria” para la seguridad nacional y la política exterior estadounidense, y habilitando la imposición de aranceles adicionales a los bienes procedentes de cualquier país que venda o proporcione petróleo a Cuba, directa o indirectamente.
La medida, anunciada por la Casa Blanca, busca intensificar la presión económica sobre La Habana en medio de una grave crisis energética en la isla caribeña, agravada por la interrupción de los envíos de crudo venezolano tras la intervención militar estadounidense en Venezuela y la captura del expresidente Nicolás Maduro.
Cuba depende actualmente de suministros limitados, principalmente de México, y según estimaciones de medios como Financial Times, podría contar solo con reservas de petróleo para 15 a 20 días. El decreto establece un nuevo sistema arancelario que autoriza a los secretarios de Comercio y Estado a identificar a los países involucrados en el suministro de hidrocarburos a Cuba —incluso a través de intermediarios— y determinar las tarifas adicionales “ad valorem” (según el valor) que se aplicarán a sus importaciones hacia Estados Unidos. No se especifican porcentajes ni naciones concretas en el documento, pero la orden permite ajustes o revocación si Cuba o los países afectados toman “medidas significativas” para alinearse con los objetivos de seguridad de Washington.
Trump, en declaraciones a la prensa tras firmar la orden, afirmó que “Cuba no podrá sobrevivir” y que la isla es una “nación fallida” que apoya a “actores hostiles”, incluyendo vínculos con Rusia, China, Irán y grupos como Hezbollah y Hamas.
El mandatario ha reiterado en días recientes que el régimen de Miguel Díaz-Canel está “cerca del colapso” y que no habrá más petróleo ni recursos para La Habana. La medida genera particular preocupación en México, principal proveedor actual de petróleo a Cuba a través de Petróleos Mexicanos (Pemex), que en 2025 representó alrededor del 44% de los hidrocarburos importados por la isla. La presidenta Claudia Sheinbaum ha defendido los envíos como una “decisión soberana” y de “solidaridad humanitaria”, aunque Pemex suspendió temporalmente algunos embarques en enero citando fluctuaciones en el suministro.
El canciller cubano, Bruno Rodríguez, condenó la orden como un “brutal acto de agresión” y “chantaje” que viola normas de libre comercio, acusando a Estados Unidos de intentar “asfixiar” a la población cubana y mutilar su soberanía.
La Casa Blanca enfatizó que la acción protege la seguridad nacional frente a las “políticas malignas” del régimen cubano y que la orden puede modificarse si se producen cambios significativos.
Las autoridades estadounidenses no han detallado plazos para la implementación ni posibles tasas arancelarias, pero el decreto ya genera incertidumbre en el comercio internacional y tensiones diplomáticas en la región.




