El pasado sábado trascendió que el empresario Herberto Rodríguez Regordosa había declinado en su aspiración a convertirse en el nuevo presidente del Consejo Coordinador Empresarial de Puebla, para sumarse a la planilla que encabeza el expresidente de la cámara de comercio, Juan Pablo Cisneros, el candidato de El Yunque.
La declinación de Herberto parece inclinar ligeramente la balanza a favor del dueño de las pastelerías “La Zarza”, gracias a la operación realizada con la Coparmex, la Canacintra y la Cámara Textil, por parte de Jorge Espina y Toño Sánchez Díaz de Rivera.
El movimiento era más que previsible y desde un inicio en este mismo espacio lo señalamos, la presencia de Herberto en la elección del próximo martes divide y debilita las posibilidades de la derecha poblana de recuperar lo que consideran suyo: los organismos empresariales y en especial el CCE.
No les falta razón a los yunquistas en estar molestos con los actuales dirigentes del CCE, Héctor Sánchez, y de la Cámara de la Construcción, Gustavo Vargas Constantini, quienes aprovecharon sus puestos, como también en su momento lo hicieron los dirigentes de la derecha, para beneficiarse de la obra pública de las administraciones morenistas.
No hay diferencia entre lo que hicieron los yunques y lo que hacen los actuales dirigentes empresariales, solo que la derecha obtenía obra y puestos a través del chantaje y los actuales presidentes del CCE y de la CMIC lo hacen como “aplaudidores” de la 4T.
Hasta la semana pasada, el candidato de los “oficialistas” o “colaboracionistas”, Beto Moreno, expresidente de la Canadevi, contaba según números extraoficiales con 18 votos, el candidato de El Yunque, Juan Pablo Cisneros, contaba con 15 votos, y Herberto tenía tres amarrados.
De ahí que Jorge Espina y Toño Sánchez hayan convencido a Herberto de sumarse a la candidatura de Juan Pablo, para no dividir los votos de la derecha y así inclinar la balanza a favor de Cisneros, expresidente de la Canaco.
Quienes dan por muerto a Herberto para competir en el 2027 se equivocan, el empresario y académico va como vicepresidente dentro de la planilla de Juan Pablo Cisneros y si ganan, no quitará el dedo del renglón para tener escenario y meterse a la pugna por la candidatura del PAN a la alcaldía de Puebla.
Habrá que estar muy pendientes de lo que pase el próximo martes, en donde El Yunque encabeza tal vez, lo que sea su última cruzada.
El “Varguitas” de la CMIC
Díganme si no le falta razón a quienes critican a los órganos empresariales, los cuales copian lo peor de los partidos políticos y sus gobernantes.
Lo anterior viene a colación por lo que ocurre en la Cámara de la Construcción de Puebla (CMIC) en donde su actual presidente, Gustavo Vargas Constantini, busca perpetuarse en el poder.
Vargas (Varguitas) quiere imponer como su sucesor a su socio, Raymundo del Valle, dueño de la constructora Delvar, la cual construyó el distribuidor vial Atlixcáyotl, de la mano de la empresa de Tavo, Grupo Italo Poblano en tiempos de Sergio Salomón Céspedes.
Varguitas no quiere perder el poder y ya envió al gerente de la CMIC, Fernando Argueta, para que llame a los socios de la cámara para que voten a favor de Raymundo del Valle, lo cual viola los estatutos de este organismo.
Esto le ha caído a los socios de la CMIC como “gancho al hígado”, pues no solo han visto cómo esta dupla es la única que se benefició con la obra pública gubernamental, sino porque se busca como en los viejos tiempos del PRI, que haya un voto corporativo a favor del socio de Varguitas.
Es tanta la molestia que existe en contra de la imposición que ya hasta un personaje de alto nivel intervino para vetar la postulación de Raymundo del Valle: el arzobispo de Puebla, Víctor Sánchez Espinosa.
Mientras “Varguitas” busca perpetuarse en el poder, el fin de semana en la Ciudad de México, el candidato opositor José Luis Ramírez Mantilla, llevó a cabo su registro junto con su planilla, en donde participan personajes como José Manuel Ordoñez Andrade, Laura Elena Ramírez Hidalgo, Eduardo Quintero Mármol, Alejandro Morales León, Toño Thomé Hernández y Carlos Eduardo García Casas.
De la misma forma, el presidente del Colegio de Ingenieros, Alejandro Muñoz Muratalla, también se sumó en apoyo a la planilla que encabeza Mantilla.
Blanca Alcalá le da el tiro de gracia al PRI
El pasado fin de semana, la ex presidenta municipal de Puebla y excandidata del PRI a la gubernatura en el 2016, Blanca Alcalá Ruiz, le dijo adiós al que fue su partido durante 40 años.
Esto parece, ahora sí, ser el tiro de gracia, el último clavo del ataúd del que fuera hasta el 2010 el partido hegemónico en Puebla, el cual sobrevivió a múltiples escándalos hasta que el Lydiagate le puso fin a esta hegemonía, que tuvo su colofón con la derrota de Javier López Zavala a manos de Rafael Moreno Valle el 4 de julio del 2010.
Se dice que tras la salida de Blanca Alcalá se viene una fuerte desbandada de cuadros de lo que aún queda del tricolor, algunos presidentes municipales y regidores que renunciarán a su militancia, pero no para irse a Morena, sino al PAN.




