Una –de ninguna forma la única– de las batallas más cruentas que se darán este año al interior de Morena Puebla es la que enfrentará al diputado local por Tecamachalco, Andrés Villegas, con el diputado federal por Ciudad Serdán (Chalchicomula de Sesma), Ignacio Mier Jr.
Será un verdadero choque de trenes, una dura disputa en todos los sentidos y en todos los aspectos.
Y es que ambos tienen la mira puesta en el distrito electoral número 8.
Villegas Mendoza ya recibió luz verde para pelear la candidatura a diputado federal.
Y Mier Bañuelos, por su parte, buscará –por todos los medios posibles, y hasta los imposibles– reelegirse.
De grupos políticos diametralmente opuestos, enemigos declarados, la batalla será territorial, política y mediática, y se librará de forma encarnizada, de poder a poder, con un desenlace imprevisto, dependiente de no pocos factores locales y nacionales.
Mier Bañuelos es el orgullo del nepotismo del senador Ignacio Mier Velazco, el antipático, anticlimático y obcecado político morenista que disputó sin éxito a Alejandro Armenta Mier la candidatura a la gubernatura y que a la fecha sigue sin entender (o sin querer entender) quién es el jefe político en el estado.
Los Mier, padre e hijo, pertenecen al grupo del eternamente desprestigiado y nocivo –pero intocable– Adán Augusto López Hernández, quien si no está en la cárcel es gracias a su “hermano”, el todopoderoso expresidente Andrés Manuel López Obrador.
Los Mier no han dejado de desafiar a Alejandro Armenta. Abierta o encubiertamente, a pesar de la generosidad del gobernador, quien incorporó en distintos puestos y plazas a varios de los operadores y asesores del derrotado Mier Velazco, han puesto diques a una administración que apenas, recientemente, cumplió un año de existencia.
En diciembre pasado, con el cierre de la autopista Puebla-Orizaba, mostraron hasta dónde están dispuestos a boicotear al Gobierno al oficializar su alianza y presumir sus nexos con Antonio Valente Martínez, alias “El Toñín”, un escurridizo sujeto de la zona del Triángulo Rojo con fama de huachicolero, declarado el enemigo público número uno del estado desde hace varios años y sembrador de amenazas y ofensas hacia Samuel Aguilar Pala, el secretario de Gobernación (Segob).
Villegas, por su parte, proviene de las catacumbas del barbosismo –fue subsecretario de Gobierno en los tiempos que Julio Huerta, primo de Miguel Barbosa Huerta, fungió como titular de la Segob– y muchas veces a pesar de sí mismo, ha logrado mantenerse vigente en el armentismo, para el cual se ha convertido en un operador político confiable y eficaz, ya sea desde el Congreso del estado, donde encabeza la Comisión de Seguridad, o desde Morena, cuyo Consejo Estatal preside.
En las últimas semanas, de hecho, se le ha visto curiosamente muy activo en el distrito federal electoral de Chalchicomula de Sesma, cuya cabecera es Ciudad Serdán.
Ha aparecido lo mismo entregando medicinas o juguetes que encabezando una Jornada en Defensa de la Soberanía Nacional, reunido con presidentes municipales de la región como Germán Coleote (Acatzingo), Javier de Jesús Vera (Felipe Ángeles), Juan Carlos Varillas (Palmar de Bravo), Mateo Hernández (Tecamachalco) y Carlos Pérez (Yehualtepec), entre otros.
No es casual porque en política nada lo es: ya recibió luz verde para buscar la candidatura y arrebatar a los Mier uno de los distritos federales más codiciados, por muchas razones.
Será esta, pues, una de las batallas más interesantes y fieras que se observarán este 2026 al interior de Morena de cara al crucial 2027, cuando estarán en juego no solo alcaldías y diputaciones, sino la prevalencia del grupo en el poder en el estado, hoy absolutamente dueño de todos los hilos del sistema político vigente.
¿A quién va a apoyar el gobernador Alejandro Armenta en esta abierta disputa: a Villegas o a Mier Jr.?
¿Qué tanto van a pesar factores nacionales como el grupo de Adán Augusto López Hernández o la dirigencia de Morena con la sombra de AMLO acechando a todos todo el tiempo?
¿Qué tan determinantes resultarán las primeras encuestas –que están por levantarse– para inclinar la balanza a uno u otro lado?
¿A quién palomeará la presidenta Claudia Sheinbaum?
¿Cuán lastimada quedará la pretendida unidad en Morena?
¿Quién vencerá?
Sí, el choque promete.





