La mañana del 9 de diciembre de 2009, Carlos Loret de Mola recibió una llamada telefónica en su oficina de Televisa.
Su interlocutor, en apariencia un alto directivo de la Agencia Federal de Investigación (AFI), le pidió auxilio para recrear tres escenas singulares que serían transmitidas en Primero Noticias: El ingreso de las fuerzas federales al rancho “Las Chinitas”, la aprehensión de los presuntos secuestradores Florence Cassez e Israel Vallarta, y la liberación de tres rehenes.
El autor de esta revelación no es ningún francés avecindado en México.
Tampoco un enviado del presidente Sarkozy.
El denunciante es nada menos quien en esa fecha fungía como jefe de Información del noticiero televisivo de Loret de Mola: Juan Manuel Magaña.
Este miércoles, en el noticiero radiofónico de Carmen Aristegui, Magaña narró pasajes inéditos de la trama teatral en la que participaron, en abierta complicidad, la AFI y Televisa.
En dos ocasiones el entrevistado aseguró que Loret de Mola fue quien dio la autorización a nombre de la empresa para la puesta en escena que ayer, en el mismo espacio de Aristegui, fue calificada de “crimen” y “delito grave” por el senador priísta Jesús Murillo Karam.
Palabras más, palabras menos, Magaña dijo que por esos días Loret tenía tanto poder que ni siquiera consultaba con los altos ejecutivos de Televisa decisiones como la que tomó a las cinco de la mañana de ese día.
Pero como en toda historia no faltó el chivo expiatorio.
El triste honor le correspondió al reportero Pablo Reinah, quien cubrió en vivo, y sin saberlo, la recreación arriba citada.
La empresa fue tajante.
Y es que, una vez que Florence Cassez denunció la trama, acusó a Reinah de haberse coludido en esa acción con la AFI.
Nada más falso.
Gracias a Magaña sabemos ahora que el autor de “De Panzazo” se prestó a un juego poco pulcro: engañar a la sociedad mexicana con una farsa teatral que, para su desgracia, ya es tema de discusión entre los ministros de la Corte.
¿A dónde fueron a parar las lecciones de ética que Loret nos recetó en “De Panzazo”?
Al bote de la basura televisiva.
Ni más ni menos.
