Luego de lo visto el pasado 15 de septiembre y el fin de semana, en donde se llevó a cabo el consejo nacional del partido del presidente López, podemos afirmar que hay Morena para rato.
El presidente López, gracias a la traición de “Amlito” Moreno y del ala priista que los respalda, logró sacar adelante en San Lázaro su reforma constitucional para que la Guardia Nacional pase a formar parte de las fuerzas armadas de nuestro país, lo que significa la militarización de México.
Nadie duda tampoco, después de lo ocurrido en San Lázaro, que el presidente también se vaya a salir con la suya en el Senado de la República, en donde necesita 11 votos por parte de los integrantes de la oposición para concretar su reforma.
Se habla ya de que algunos senadores del PRI se van a sumar con “Amlito” y con Morena, para apoyar al presidente, con lo cual quedará demostrado que la oposición en México, tal y como lo dijera el tabasqueño desde su toma de posesión, “esta moralmente derrotada”.
En el panorama ya se observa muy difícil el que se pueda dar una coalición opositora que le haga frente a Morena en las elecciones a realizarse en el 2023 en el Estado de México y en Coahuila, los dos últimos baluartes que le quedan al PRI, quien ha perdido 10 gubernaturas del 2019 a la fecha a favor del partido del presidente López.
Previó a esto, muy seguramente, el presidente logrará imponer su reforma electoral, en la cual pretende desaparecer al INE, ente que, desde que inició su administración le estorba y entonces sí, nada será un obstáculo para el presidente, en su camino, por lo cual puede optar por la reelección, como ya lo hace Bukele en El Salvador o para dejar a su sucesora en la figura de Claudia Sheinbaum. Como lo dije al inicio de esta columna, hay pues Morena para rato y mejor vámonos acostumbrando.
La oposición está completamente desdibujada, luego de que Acción Nacional y el PRD apostaron a una alianza con el PRI, misma que ahora se ha convertido en una auténtica cruz, para estos institutos políticos, los cuales fueron “chamaqueados” por “Amlito” Moreno y por el secretario de Gobernación, César Augusto López, que ha logrado consolidarse como el plan B de la sucesión, en caso de que Sheinbaum llegara a fallar en algo.
Cómo estarán las cosas para la oposición, que el senador morenista, Ricardo Monreal, es hoy por hoy en México, el principal activo que tienen los opositores del presidente López y nada más.
Esto mismo que se observa a nivel nacional, se reproduce en Puebla en donde el PRI va a de la mano del gobernador, Miguel Barbosa, en prácticamente todo.
El panismo se encuentra totalmente dividido en su lucha interna, lo cual le resta oportunidades a este partido, para poder recuperar la gubernatura en el 2024.
Es un hecho que la corriente morenovallista dentro del PAN, que tiene como su verdadero líder a Fernando Manzanilla, hace todo lo que tiene que hacer, para evitar la cohesión dentro de este instituto político.
Es obvio que Manzanilla y sus aliados dentro del PAN, encabezados por la ex dirigente estatal, Genoveva Huerta, hacen todo para ayudar a Ignacio Mier, quien es el candidato de Fernando dentro de Morena, a la gubernatura de Puebla.
No obstante, el gobernador Miguel Barbosa tiene todos los hilos del poder en la mano, a la víspera de entrar a su quinto año de administración, como se pudo observar el pasado 15 de septiembre, tanto en la ceremonia que se vivió en Palacio Municipal, como en la cena celebrada posteriormente en casa Aguayo.
Barbosa llega al cierre de su cuarto año de gestión, consolidado y sin oposición en la entidad, como él mismo lo ha reconocido en diferentes entrevistas que ha otorgado en este 2022.
Tan consolidado está en el poder que incluso se da tiempo para trabajar en la construcción de su sucesión y por supuesto, en apostar a poder dejar a uno de los suyos al frente de casa Aguayo en el 2024.
Reitero, tal y como se ve hoy el panorama, hay Morena en México y en Puebla para rato, difícil, muy difícilmente las cosas van a cambiar de aquí a las elecciones del 2024.
La única novedad en el frente es que el PRI ya dejó de ser la tercera fuerza política en la entidad y ahora es Movimiento Ciudadano, quien ocupa ese lugar, el cual, sin duda, le da al partido naranja una nueva dimensión, aunque difícilmente le da a este instituto político, para poder obtener el poder.
Twitter: @riva_leo
