Un punto fundamental en el que ha fallado el presidente López, voluntaria o involuntariamente, es en el hecho de no haber podido crear un partido político.
Morena es como su nombre lo indica, un movimiento, una agrupación de personas e intereses políticos aglutinados en torno a la figura de López, los cuales, según, abanderan los intereses de la izquierda en México, pero esto solo es en el dicho.
En realidad, Morena es una masa amorfa, en la cual lo mismo conviven personajes que han acompañado en su lucha al tabasqueño desde el 2006, que priistas, muchos de los cuales, apenas en la legislatura pasada formaban parte de las filas de este partido, como la actual candidata al gobierno de Durango, Marina Vitela, quien fue parte de la legislatura que en el 2013 votó a favor de la reforma energética de Peña Nieto.
Sirva este ejemplo, solo para desnudar la incongruencia ideológica y la mezcla de intereses que aglutina a quienes hoy forman parte de Morena, ente, que no ha podido consolidarse como un partido.
Para colmo de males, todo parece indicar que Yeidckol Polevnsky fue mejor secretaria general en funciones de presidenta de este partido, que Mario Delgado, el cual no ha podido consolidar una estructura propia y tiene que echar mano de la estructura gubernamental y del priismo para operar en los diversos procesos electorales que se han desarrollado desde el 2019 a la fecha.
Morena no ha podido constituirse en un partido político y corre el riesgo de convertirse en el nuevo PRD, en donde tras la irrupción de Cuauhtémoc Cárdenas en el escenario nacional, muchos personajes, incluidos el propio López, abandonaron las filas del PRI para recalar en el partido del sol azteca y luego salirse para conformar lo que hoy es Morena.
El PRD subsistió gracias a Cárdenas que fue candidato a la presidencia de la República en 1994 y otra vez en el 2000, mientras que López lo fue en 2006 y 2012 y esto mantuvo con vida al Partido de la Revolución Democrática, hasta que en el 2015 el tabasqueño fundó Morena y con ello desfonda al sol azteca.
Para Morena, el futuro es incierto, el voto de López Obrador, que no de Morena, se ha estancado y regresa a los niveles que siempre ha tenido el originario de Macuspana, lo cual también deja en claro el desgaste de su figura.
López Obrador, siendo candidato del PRD a la presidencia de la República por el PRD, obtuvo un total de 14 millones 756 mil votos, en el 2012 todavía como candidato de otra coalición de partidos encabezada por el sol azteca obtuvo un total de 15 millones 848 mil sufragios, cabe señalar que en ambas ocasiones el tabasqueño fue derrotado por Felipe Calderón y por Enrique Peña Nieto, respectivamente.
En el 2018, López Obrador ganó la presidencia de la República con una votación histórica de poco más de 30 millones 113 mil votos, muchos de ellos, de las clases medias a las cuales tanto desprecia el tabasqueño y que se dejaron engañar por la falsa imagen de tolerancia y mesura, bajo la cual se escondió. Los sufragios obtenidos por el hoy presidente representaron un 53.19 por ciento del total de la votación registrada.
Para el 2021 los 30 millones de votos, se transformaron en solo 20 millones, 16 millones 759 mil de sufragios de Morena, más 2 millones 670 mil del Verde y un millón 792 mil sufragios del PT.
En el pasado proceso de revocación de mandato, con la operación política de los gobernadores, con todo el dinero público metido en el proceso, con las constantes violaciones a la ley electoral con todo el aparato operando a favor de López, apenas obtuvieron 15 millones de votos.
Queda claro que el techo de Morena y de López Obrador, son esos 15 millones de votos que se han vuelto su constante desde hace 16 años y que no varían, pero que sin él en la boleta y sin haber logrado constituir un partido político como tal, se pueden derrumbar completamente en el 2024.
A todo eso se le debe de sumar, el desgaste que lleva consigo ya la administración del presidente López y las posibles divisiones internas que han comenzado a aflorar, debido a la lucha por la sucesión presidencial, en donde se bien es cierto, la jefa de Gobierno de la Ciudad de México, se mantiene como la favorita, los últimos resultados entregados por esta no son del todo satisfactorios.
En el panorama queda aún por ver que harán el canciller Marcelo Ebrard en caso de no ser favorecido en la designación, lo mismo que el líder de Morena en el senado de la República, Ricardo Monreal, quien ya tiene medio pie fuera de Morena, así como el secretario de Gobernación, el también tabasqueño, Adán Augusto López, el cual se dice, ha ganado puntos en el corazón del presidente. La ruptura para el 2024, es inminente.
Twitter: @riva_leo
