El huracán le arrancó las pertenencias a miles de migrantes mexicanos en Nueva York, entre ellos a los Martínez. Pese a todo, no regresarán a México. Ven la desgracia como otra mudanza. Esta es su historia
La señora Hortensia Martínez, originaria de la Ciudad de México, salvó su vida, pero sus pertenencias y las de su familia no corrieron la misma suerte.
Al volver a su hogar, los Martínez no sólo lo encontraron destruido, sino que se enteraron que algunos de sus vecinos habían muerto. Vivían en Staten Island, uno de los cinco condados de Nueva York y el más afectado por el huracán Sandy.
Este condado es conocido por su amplia diversidad étnica. Los Martínez rentaban una casa de dos habitaciones, sala, comedor y baño. Un hogar muy acogedor, describe ella. Su casa estaba localizada en la calle de Moreland, una de las más afectadas. Rentaban esta propiedad y pagaban mil 100 dólares mensuales, sin incluir servicios.
Llevaban poco más de dos años viviendo en esa casa y les tomó tiempo adaptarse al vecindario, pero poco a poco lo lograron. La relación con sus vecinos era bastante buena. Vivían en la diversidad: en las casas colindantes había personas de Irlanda, Líbano, Guatemala, Rusia, Polonia y paisanos mexicanos
Muchas personas no estaban muy preocupadas por el paso del huracán Sandy, pues un año antes habían extremado precauciones y estaban listos para recibir a Irene. Las noticias y servidores públicos hicieron hincapié en que algo terrible se acercaba. Sin embargo, Irene llegó sin fuerza y toda la preparación fue en vano.
La familia Martínez pensó que pasaría lo mismo con Sandy, y dudaron en dejar su hogar, pero una corazonada de Hortensia y lo que estaban escuchando en las noticias, hicieron que decidiera refugiarse en casa de su cuñado. Estuvieron siguiendo las noticias muy de cerca, al día siguiente después del paso de Sandy, decidieron ir a su casa.
Hortensia volvía con la idea de que su hogar no había sufrido daños y que esa misma noche podrían regresar a la normalidad. Al acercarse a su vecindario, lo primero que vio fue muchas patrullas, ambulancias y bomberos. En ese momento ella sabía que algo no estaba bien, al bajar del auto y acercarse caminando, la policía le impidió el paso.
La calle en la que sus hijos salían por las tardes a jugar, se había convertido en una verdadera zona de desastre. Lo único que veían los Martínez era caos y destrucción. Hortensia volteó a ver a Israel y le dijo: “Se perdió lo material, pero gracias a Dios estamos vivos”.
En tan sólo unas horas Sandy le destruyó la vida a miles de familias, entre ellas a los Martínez. Muchas personas no tomaron las precauciones necesarias, hicieron caso omiso a las instrucciones y recomendaciones entre las cuales estaba guardar documentos importantes y mantenerlos en un lugar seguro. Afortunadamente, Hortensia prefirió prevenir que lamentar. Guardó actas de nacimiento, pasaportes y documentos oficiales, los cuales se llevó a casa de su cuñado. Pero perdió otras cosas valiosas. Entre los objetos de valor sentimental que le arrancó Sandy están la foto del 25 aniversario de bodas de sus padres, álbumes fotográficos familiares, los aretes que había usado en su boda y su anillo de graduación. Todo esto lo había traído de México.
Irónicamente pensó que en su casa de Staten Island, estos objetos que representaban tanto para ella, estarían a salvo. Ahora trata de ver el lado positivo y dice que afortunadamente su anillo de bodas sí se quedó en su lugar.
Eran muchas las emociones que la familia Martínez atravesó al ver su hogar destruido; Israel y Hortensia contrajeron matrimonio en 1998. Como pareja se han enfrentado a muchos retos y como todo matrimonio han tenido sus altibajos; sin embargo, Sandy es lo más difícil que han vivido. Parada frente al que era su hogar, Hortensia volteó a ver a Ismael y le dijo: “Esto no me va a detener y no tengo tiempo de ponerme a llorar”.
Los Martínez entraron a la casa, comenzaron a limpiar y rescatar lo que podían de los escombros. Varios de sus vecinos se acercaron a ayudar, y recuerda que uno de ellos, que es su paisano, la abrazó.
