Las crisis financieras en las presidencias municipales del país han empujado a los gobiernos locales a cerrar oficinas de manera temporal, otorgar vacaciones obligatorias a burócratas, dejar de pagar servicios como agua o luz y vender edificios.
El caso más reciente es el municipio de Mulegé, Baja California Sur, donde su alcalde, Guillermo Santillán Meza, ha puesto a la venta un inmueble.
Por el edificio donde se encontraban las oficinas de la Aduana, Migración y el Juzgado Mixto, en Santa Rosalía, cabecera del municipio, el ayuntamiento espera obtener 6.5 millones de pesos para pagar salarios a los mil 500 empleados que tiene.
Santillán Meza explicó en entrevista que Mulegé tiene una deuda de 157 millones de pesos.
Hasta ahora es indeterminada la cifra de municipios en condiciones similares, pero hay tres casos que resaltan por la gravedad de las medidas anticrisis.
En Erongarícuaro, Michoacán, se cerraron las oficinas entre el 16 y el 31 de julio por falta de recursos.
Las oficinas de Yuriria, en Guanajuato, no han cerrado porque el gobierno estatal les ofreció 700 mil pesos para cubrir la nómina.
En Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, la falta de dinero para comprar combustible ha obligado a disminuir los patrullajes policiales.
Municipio remata edificio para pagar sueldos
La deuda del ayuntamiento de BCS asciende a $157 millones; debe hasta siete quincenas a empleados.
Sin energía eléctrica por falta de recursos para pagar el servicio y en medio de paros laborales de empleados que no han recibido su prima vacacional, el ayuntamiento de Mulegé, al norte de Baja California Sur, puso a la venta un edificio de oficinas valuado en 6.5 millones de pesos para salir al paso de su crisis financiera.
La medida adoptada por el presidente municipal de Mulegé, el perredista Guillermo Santillán Meza, se suma a la serie de acciones desesperadas que han aplicado ayuntamientos de todo el país —tales como cerrar oficinas temporalmente, otorgar vacaciones obligatorias a burócratas o dejar de pagar servicios como el agua— para no caer en la bancarrota.
La crisis económica en Mulegé tiene a las autoridades municipales al borde de la inmovilidad, pues el pasado 13 de agosto, una vez más, la Comisión Federal de Electricidad (CFE) le cortó la luz y no hay fondos suficientes para pagar los 25 millones de pesos que le deben a la paraestatal.
Asimismo, en días pasados la administración municipal mulegina enfrentó un paro burocrático debido a que no se les dio completo el pago de la prima vacacional. Los líderes convocaron a los trabajadores sindicalizados a no laborar, a pesar de que la quincena se les pagó con puntualidad.
