Como un balde de agua fría recibieron algunos grupos del PRD local la declaración que ayer hizo en Acapulco el dirigente nacional de este partido, Jesús Zambrano, de que en Puebla podría en 2013 surgir nuevamente una alianza electoral entre dicho instituto político y el PAN, con el fin de lograr un frente común contra el PRI. La sorpresa que causó ese anuncio no solamente fue porque esa declaración contradice la posición que el propio Zambrano tenía sobre el tema, sino porque aquí se ha empezado a construir un proyecto de izquierda para contender el próximo año.
Y en ese sentido, los principales grupos del PRD –que no están en sintonía con los perredistas que controla el gobierno de Rafael Moreno Valle Rosas– le están apostando a convencer al ex gobernador Manuel Bartlett Díaz o a Beatriz Gutiérrez Müller, la esposa de Andrés Manuel López Obrador, que acepten la candidatura de la izquierda a la alcaldía de la ciudad de Puebla.
Como parte de esa intención, el pasado 5 de agosto, durante la última visita que Andrés Manuel López Obrador hizo a Puebla le entregaron una carta a Beatriz Gutiérrez, en la cual le hacen una primera sugerencia para que se incorpore al proceso electoral del próximo año.
En la misiva no se dice que la invitan a ser candidata, pero si a que participe en una reflexión sobre las actuales condiciones político–electorales de Puebla, en las cuales el avance que la izquierda registró el pasado 1 de julio le permite aspirar a ganar los comicios locales de 2013 en por lo menos 5 de los 7 principales distritos urbanos de la entidad.
Los firmantes de esa carta son Socorro Quezada, Elba Cerezo y Jorge Méndez Spínola, quienes a pesar de que representan corrientes perredistas que en muchas ocasiones han sido antagónicas, ahora parecen estar unidos en el proyecto de sacar adelante un proyecto electoral de izquierda para 2013, que plantea sólo hacer alianzas con partidos ajenos al PRI y el PAN.
Se sabe que Beatriz Gutiérrez ya ha manifestado vía Twitter que por ahora no está en su escenario de vida incursionar en el ámbito de una candidatura a un puesto de elección popular.
Y se desconoce si Manuel Bartlett estaría dispuesto a seguir haciendo política en Puebla, luego de haber alcanzado –vía el Partido del Trabajo– por segunda vez una curul en el Senado de la República.
Regresando al tema de Jesús Zambrano, causó mucha sorpresa que ayer declarara –de acuerdo a un cable de la agencia oficial de Notimex–, respecto a la posibilidad de hacer una alianza con el PAN, que:
“Es probable, es un asunto que está abierto a discutirse. Hay tres estados de la República que tendrán elecciones el año que entra y que fueron estados que le arrebatamos al PRI en 2010 en una coalición amplia; en esos estados los dirigentes de los partidos han puesto sobre la mesa que podamos caminar juntos… que podamos reforzar la coalición electoral, quizá con una mayor densidad política en Puebla, Sinaloa, Oaxaca y discutir en los demás; en Hidalgo es probable que podamos hacer acuerdos o en Durango”.
Y es que precisamente el día de la última visita de López Obrador, el presidente nacional del PRD se entrevistó con grupos locales del partido y les expresó: que para el próximo año la izquierda debe mantener los índices de votación que se obtuvieron el pasado 1 de julio y dio a entender que ese esfuerzo se debe hacer sin una alianza con el PRI o el PAN.
Pero ahora parece que el llamado Grupo de los Chuchos, que son los dirigentes de la corriente Nueva Izquierda, a la que pertenece Zambrano, están empezando a dar muestra de viejo vicios, los cuales consisten en hacer negociaciones políticas a espalda de la militancia con las fuerzas de la derecha.
Sí Jesús Zambrano está anunciando una posible alianza PAN–PRD en Puebla, quiere decir que Nueva Izquierda ya entró en negociaciones con el gobernador Rafael Moreno Valle Rosas.
Y lo ha hecho a espaldas de la militancia de Nueva Izquierda en Puebla, que hasta ahora desconoce todo lo relativo a que el partido se vuelva a aliar con Acción Nacional, pese el mal trato y desprecio que Rafael Moreno Valle Rosas ha mostrado hacia la izquierda.
