El Congreso del estado busca que el Festival de la Luz y la Vida de Chignahuapan sea reconocido como Patrimonio Cultural Intangible de Puebla, con el objetivo de preservar esta tradición vinculada a las celebraciones del Día de Muertos.
Durante la sesión de la Comisión Permanente del Congreso local, se aprobó un acuerdo para exhortar a la Secretaría de Arte y Cultura del estado a que, previo cumplimiento de los requisitos establecidos en la ley, retome y fortalezca las acciones necesarias para solicitar al gobernador Alejandro Armenta Mier la expedición de la declaratoria correspondiente.
La propuesta busca reconocer oficialmente al Festival de la Luz y la Vida, que se realiza cada año en el Pueblo Mágico de Chignahuapan entre los meses de octubre y noviembre, por su relevancia cultural, social y turística.
Al respecto, la diputada del Partido Verde Ecologista de México (PVEM), Kathya Sánchez Rodríguez, destacó la importancia de preservar esta celebración y su impacto en la identidad de las comunidades de la región.
“El Festival de la Luz y la Vida de Chignaguapan no solamente es una celebración, es una expresión viva de nuestra cultura, de nuestras tradiciones y de la manera en que nuestras comunidades han mantenido generación tras generación, una relación profunda con la memoria la vida y la muerte”, dijo.
La legisladora sostuvo que la declaratoria permitiría fortalecer la protección del festival, así como de las expresiones culturales y tradiciones asociadas con esta celebración, para garantizar que puedan transmitirse a las próximas generaciones.
¿Qué es el Festival de la Luz y la Vida de Chignahuapan?
El Festival de la Luz y la Vida se lleva a cabo en el marco de las festividades del Día de Muertos e incluye ofrendas, la exhibición del tapete cosmogónico de aserrín, música, gastronomía, concursos y bailes.
La celebración representa el recorrido de las almas de los difuntos hacia su última morada. Las actividades comienzan con el encendido de veladoras que iluminan la magna ofrenda de “Las Mil Luces”.
Posteriormente, los participantes, con antorchas o velas en mano, emprenden una marcha desde el Centro de Chignahuapan hasta la laguna de Chignahuapan.
En este escenario se desarrolla una representación acompañada de luces de colores y bailarines, además de una pirámide flotante custodiada por calaveras, mediante la cual se narra la travesía de las almas hasta llegar al Mictlán.
La eventual declaratoria permitiría reconocer el valor cultural de una de las celebraciones más representativas de Chignahuapan y contribuir a su preservación como parte del patrimonio cultural de Puebla.

