El presidente de la Junta de Gobierno y Coordinación Política del Congreso del estado de Puebla, Pável Gaspar Ramírez, confirmó que el Poder Legislativo local opera con un gasto por debajo del tope que establece la reforma electoral conocida como “Plan B”, impulsada por la presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, aunque no descartó que el Congreso solicite un incremento presupuestal en el futuro.
Con un presupuesto aprobado de aproximadamente 313 millones de pesos para 2026, el gasto promedio por diputado se ubica alrededor de 7.6 millones de pesos, cifra que ya se encuentra por debajo del límite que la iniciativa federal busca fijar para los congresos locales.
El “Plan B” contempla vincular el gasto de los poderes legislativos estatales a un porcentaje máximo del presupuesto de cada entidad, además de incluir la reducción de regidurías en ayuntamientos y otras medidas de contención del gasto público.
El legislador destacó que el Congreso poblano se mantiene entre los más austeros del país y que ha operado bajo criterios de eficiencia en el manejo de recursos públicos.
Pese a ello, Gaspar Ramírez no cerró la puerta a una eventual petición de mayores recursos, lo que abriría un debate sobre si el Congreso poblano buscaría acercarse al tope permitido una vez que la reforma quede aprobada.
