La presunta intoxicación de al menos 10 menores de edad por el consumo de tamales presuntamente contaminados con fentanilo en Huauchinango generó posturas distintas entre diputados del Congreso del Estado, quienes coincidieron en la gravedad del caso, aunque con diferencias sobre la estrategia de seguridad y la interpretación de los hechos.
Desde la bancada del PAN, el diputado Rafael Micalco sostuvo que el caso evidencia la presencia del crimen organizado en la entidad y cuestionó la estrategia de seguridad vigente. Afirmó que ya existe un dictamen y una determinación, por lo que advirtió que intentar negar la situación implicaría evadir responsabilidades.
“Si van a intentar negarlo, estarían evadiendo su responsabilidad. Es un tema de estrategia que claramente no está funcionando”, declaró, al señalar que la violencia en Puebla ya no se limita a horarios nocturnos o zonas específicas.
En contraste, el presidente de la Comisión de Seguridad del Congreso local, Andrés Villegas Mendoza, llamó a la prudencia y confirmó que existen investigaciones en curso tanto a nivel federal como estatal para esclarecer el origen de los alimentos y la posible presencia de la sustancia.
“Hay que llegar hasta las últimas consecuencias. Ya se está haciendo una investigación federal y estatal; ellos serán los encargados de dar la información técnica oficial”, señaló.
Por su parte, la diputada del PRI, Delfina Pozos, calificó el hecho como grave al involucrar a menores de edad y pidió que no se minimice la situación.
“Es un tema muy delicado porque pone en riesgo a nuestros pequeños y a toda la población. No podemos permitir que esto pase desapercibido”, expresó, al exigir que se identifique y sancione a los responsables.
A la par, la Fiscalía General del Estado de Puebla informó en una actualización que el resultado positivo a fentanilo en una de las menores hospitalizadas se atribuye exclusivamente a los medicamentos de uso hospitalario que le fueron administrados durante más de 10 horas para estabilizarla y controlar crisis convulsivas, y no a la ingesta de sustancias ilícitas ni necesariamente a los alimentos.
