La madre de Joaquín Wirth García, una de las víctimas fatales del ataque armado registrado la madrugada del 14 de febrero afuera del bar Sala de Despecho en la zona de Angelópolis, Puebla, rompió el silencio en medio del duelo familiar y rechazó categóricamente las versiones oficiales y periodísticas que señalan que el atentado fue un hecho planeado contra su hijo.
En entrevista telefónica con la periodista Adela Micha, la señora —conocida afectuosamente como “Sisi” en su entorno familiar— expresó su indignación por lo que considera una difamación al nombre de Joaquín. Afirmó que su hijo había regresado a Puebla hace apenas cuatro meses tras vivir varios años (algunas versiones mencionan siete) en Barcelona, España, donde residió y trabajó.
“Mi hijo vivió siete años en Barcelona, acababa de llegar. Lo que dicen me parece un poco extraño”, declaró la madre, cuestionando la hipótesis de que Joaquín hubiera sido vigilado durante un mes o más por un grupo armado, como han señalado algunas líneas de investigación de la Fiscalía General del Estado y reportes iniciales.
Insistió en que resulta “insoportable” que se ensucie la memoria de su hijo con señalamientos infundados, incluyendo presuntos vínculos con deudas, narcomenudeo o problemas de drogas, versiones que la familia desmiente rotundamente.
“Que ensucien su nombre es realmente insoportable”, enfatizó.
Además, argumentó que el ataque no pudo haber sido dirigido específicamente contra Joaquín porque él viajaba como acompañante en una camioneta que no era de su propiedad, lo que —a su juicio— refuerza la posibilidad de que se tratara de una confusión o un error en la identificación de los objetivos.
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Joaquín Wirth García, de 34 años, era arquitecto egresado de la Universidad de las Américas Puebla (UDLAP), especializado en interiores y diseño de iluminación. El ataque dejó un saldo de tres muertos —Joaquín, Gisela Ortiz Carreto y Emmanuel Esteban Campana Sánchez— y varios heridos. Cuatro personas han sido detenidas en relación con los hechos.
En la antesala de despedir a su hijo en su último adiós, la madre exigió justicia clara y rechazó cualquier narrativa que manche el legado de Joaquín, a quien describió como un joven dedicado a su profesión y recién reintegrado a la vida en Puebla. La familia Wirth se inclina por una investigación imparcial que esclarezca los hechos sin prejuicios.
