El análisis criminalístico realizado por las autoridades locales indica que los ataques fueron dirigidos específicamente contra individuos que ya formaban parte del sistema de justicia por delitos previos, descartando ataques aleatorios contra la población civil.
De acuerdo con Félix Pallares Miranda, titular de la Secretaría de Seguridad Ciudadana, la violencia se ha concentrado en la zona sur, donde se hallaron nueve de los 15 cadáveres.
Se trataría de una “limpia” interna o represalias contra integrantes de bandas locales que intentaron trabajar para grupos contrarios o se resistieron a ser “alineados” por liderazgos delictivos de la zona.
La dependencia también puso énfasis en la problemática de los límites territoriales, específicamente con el estado de Tlaxcala. La autoridad municipal subrayó que la mecánica de “arrojar” cuerpos en territorio ajeno al del crimen es una práctica común para entorpecer la jurisdicción de las fiscalías, lo que obliga a las corporaciones poblanas a procesar escenas cuyos hechos de origen ocurrieron fuera de su demarcación.
La SSC reafirmó su compromiso de colaborar con la Fiscalía General del Estado (FGE) para aportar todas las evidencias recabadas en los lugares del hallazgo.




