La desaparición de Lidya Valdivia Juárez se convirtió en uno de los casos más mediáticos de enero de 2026 en Puebla, luego de que su familia denunciara que había sido presuntamente privada de la libertad cuando se dirigía al municipio de Acajete, y que cursaba un embarazo de nueve meses. Sin embargo, la historia dio un giro tras su localización con vida en el Estado de México.
Lidya fue reportada como desaparecida el 18 de enero, después de enviar mensajes y un audio a su pareja en los que alertaba que era seguida por personas a bordo de una motocicleta y un automóvil, mientras circulaba por la carretera Acajete–Apango, a la altura de San Jerónimo Ocotitlán. Desde ese momento, no se tuvo contacto con ella.
El caso escaló rápidamente a nivel nacional debido a las declaraciones públicas de sus familiares y de su esposo, quienes afirmaron que la joven estaba a punto de dar a luz. Estas versiones detonaron protestas, bloqueos carreteros y manifestaciones frente a la Fiscalía General del Estado (FGE) de Puebla, bajo consignas que exigían encontrarla “a ella y a su hijo”.
El 22 de enero, la FGE confirmó que Lidya Valdivia fue localizada con vida en el municipio de Tepetlixpa, Estado de México. Fue encontrada caminando en la colonia Centro, vestida con pijama roja, en buen estado de salud y sin signos de violencia. Las imágenes difundidas mostraron a la joven con una bolsa de comida, que incluía tamales y atole, lo que llamó la atención pública.
Posteriormente, la Fiscalía informó que no existían indicios de embarazo reciente ni previo, y que la ausencia de Lidya fue voluntaria, descartando la privación ilegal de la libertad. Señaló además que durante los cuatro días permaneció en una casa de huéspedes.





