El desalojo y traslado de 936 perros y gatos del Refugio Franciscano, ubicado en la Alcaldía Cuajimalpa, en Ciudad de México, ha detonado un conflicto legal, social y político que combina denuncias de maltrato animal, presunto desacato a resoluciones judiciales y señalamientos de intereses inmobiliarios sobre el predio que ocupó el albergue durante décadas.
El operativo, realizado los días 7 y 8 de enero de 2026 por el Gobierno de la Ciudad de México y la Fiscalía capitalina, derivó en el aseguramiento de 759 perros y 39 gatos, bajo el argumento de que existían condiciones graves de hacinamiento, insalubridad y omisiones en la atención médica. De acuerdo con dictámenes de veterinaria forense, al menos 798 animales presentaban afectaciones compatibles con maltrato o negligencia, mientras que 21 murieron por causas asociadas a su estado de salud y 57 fueron hospitalizados.
Sin embargo, abogados y activistas del Refugio Franciscano sostienen que el operativo se llevó a cabo pese a la existencia de suspensiones de amparo vigentes. Una suspensión de plano, otorgada el 7 de enero dentro del juicio de amparo 27/2026, ordenaba a las autoridades garantizar la vida, integridad y localización de los animales, así como informar en un plazo de 24 horas su paradero y estado médico. Según la defensa del refugio, dichas obligaciones no se cumplieron.
El conflicto tiene como eje el predio de aproximadamente 165 mil metros cuadrados en Santa Fe, legado por el empresario Antonio Haghenbeck y de la Lama mediante un testamento que prohibía expresamente su venta y establecía que debía destinarse al cuidado de animales. Pese a ello, la Fundación Antonio Haghenbeck inició en 2021 un juicio para recuperar la posesión del inmueble y posteriormente habría concretado su venta por un monto que, de acuerdo con especialistas, no corresponde a su valor real, estimado en cientos de millones de pesos, presuntamente para construir un complejo de apartamentos Be Grand.
Mientras el Gobierno capitalino asegura que su intervención se limitó a proteger a los animales como seres sintientes, el refugio y sus defensores acusan un “despojo disfrazado de rescate” y han denunciado el uso excesivo de la fuerza durante el desalojo. Estas acusaciones derivaron en movilizaciones que reunieron a cientos de personas, quienes marcharon del Ángel de la Independencia al Zócalo con consignas como “¡Fue despojo, no rescate!” y “¡Vivos se los llevaron y vivos los queremos!”.
Video: X / @Ref_Franciscano
Actualmente, 304 perros se encuentran en el albergue ambiental del Ajusco, donde autoridades reportan una evolución favorable bajo atención médica permanente, mientras otros animales permanecen en Xochimilco y en un refugio temporal en la GAM. El caso sigue abierto en tribunales y mantiene un debate público sobre el bienestar animal, el respeto a los amparos judiciales y el posible trasfondo inmobiliario del desalojo.
Se los llevaron para “rescatarlos”… pero los dejaron encerrados.
Desde el 7 de enero, los perritos del Refugio Franciscano están en kennels, sin poder moverse, en el Deportivo Galeana.
¿Eso es un rescate?
🐾 Que se escuche la voz de quienes no pueden hablar.#RefugioFranciscano pic.twitter.com/0fa5VNkHOl— Perrhijos (@perrhijos) January 12, 2026




