En el norte del municipio de Puebla, en la colonia Agrícola Ignacio Zaragoza que colinda con Tlaxcala, se está levantando un enorme motel, un restaurante y una explanada que, al parecer, se convertirá en un tianguis. Este tipo de proyectos no tendrían nada de extraordinario si no fuera porque se están cimentando en terrenos que fueron despojados a sus auténticos propietarios, carecen de permisos de construcción y, por si fuera poco, no tienen autorizada la declaratoria de uso de suelo.
Lo que más llama la atención es que el motel ya se encuentra en obra negra, la palapa del restaurante está terminada y la explanada que se usará para instalar un tianguis está muy avanzada, y es la fecha que la autoridad municipal no se presenta a clausurar los trabajos por carecer de licencias de construcción y por ubicarse en áreas no autorizadas para el tipo de servicios que buscan ofrecer.
Llama la atención que, en cualquier colonia de la capital, si un propietario de una casa-habitación decide construir una recamara adicional, una barda o un segundo piso, sin tener la debida autorización, de inmediato se presentan los inspectores municipales y le clausuran los trabajos, le imponen una multa y lo obligan a solicitar la licencia de construcción.
En cambio, en las obras en mención de la colonia Agrícola Ignacio Zaragoza no se ha parado un solo inspector a solicitar los permisos correspondientes, pese al enorme tamaño del proyecto de construcción.
Ante eso, es necesario preguntarse: ¿no será acaso que esa indolencia de la autoridad se debe a que uno de los inversionistas de dichos proyectos es un empresario que controla la mayor parte de los moteles que se ubican en el corredor de la Vía Corta a Santa Ana, que es la vialidad que comunica a la Central de Abasto de Puebla con varios municipios de Tlaxcala?
Que, por cierto, el trayecto de esa vialidad es a su vez uno de los corredores más grandes en Puebla y Tlaxcala en donde se ejerce la prostitución.
O visto de otra manera: en donde prevalece la impunidad frente al delito de trata de personas.
¿Por qué el Ayuntamiento de Puebla estaría obligado a clausurar de manera permanente e inmediata las tres obras en cuestión? Hay por lo menos tres razones de peso, que son las siguientes:
Primera: el motel, el restaurante y el tianguis se están levantando en terrenos que fueron invadidos en febrero de 2025. En esa fecha se presentó la demanda por un despojo de 3.4 hectáreas que cometió un grupo armado que, desde entonces, tiene en su posesión esas tierras.
Por ende, los que están a cargo del proyecto de construcción no tienen la capacidad de obtener los permisos que marca el Código Reglamentario para el Municipio de Puebla, ya que carecen de escrituras y no tienen forma de comprobar que son los propietarios de los predios.
Actualmente hay un litigio muy avanzado en contra de esa invasión.
Segunda: a unos metros de donde se está construyendo el motel hay varios planteles educativos de nivel básico. La colonia Agrícola Ignacio Zaragoza tiene alrededor de tres mil habitantes y de ellos, se estima, que un tercio son menores de edad que acuden las escuelas de la zona.
Tercera: todo apunta que el motel y el restaurante se quieren utilizar para aprovechar el corredor de sexoservicio que opera en la Vía Corta a Tlaxcala.
Es un reto para el gobierno municipal de Puebla vencer los intereses mafiosos que hay atrás de las obras de la colonia Agrícola Ignacio Zaragoza.
