Un auténtico “cascaron”, es lo que llegó a encontrar Rosario Robles Berlanga en su reciente visita al Comité Directivo Estatal del PRI poblano, pues en una reunión organizada en la sede tricolor se tuvo que echar mano del personal del partido para llenar los poco más de 100 espacios que se destinaron para recibir a quien se encargará de construir una red ciudadana a favor de esta fuerza política e intentar salvarla de la desaparición. Ni alcaldes, ni regidores, ni líderes regionales hicieron acto de presencia en dicho encuentro, que es fundamental para la subsistencia de la agrupación.
Tal situación reflejó dos situaciones: a muchos priistas ya no le interesa atender las convocatorias de un partido al que no le ven futuro. Y otros tantos cuadros del tricolor, sobre todo los presidentes municipales y regidores, ya desertaron a la 4T o al partido Movimiento Ciudadano.
Rosario Robles Berlanga se ha convertido en “el salvavidas” de Alejandro Moreno Cárdenas, el presidente nacional del PRI, pues busca que mediante el activismo de esta mujer –identificada con el quebranto de “la estafa maestra” en el gobierno de Enrique Peña Nieto– el tricolor evite caer en el riesgo de la extinción en el proceso electoral del año entrante.
El PRI ha perdido dos tercios de su votación a lo largo de 14 años. El último resultado favorable ocurrió en 2012, cuando Enrique Peña Nieto ganó la Presidencia de la República con 14.8 millones de sufragios. De ahí en adelante, cada trienio el tricolor pierde respaldos ciudadanos a un ritmo acelerado hasta llegar a la cifra catastrófica de 2024, en que el partido consiguió 5.7 millones de votos en los comicios de diputados federales.
Ante ese cuadro, Moreno Cárdenas ha echado mano de Rosario Robles para que intente revivir una experiencia exitosa en el ya desaparecido Partido de la Revolución Democrática, pues en esa época ella fue la encargada de las llamadas “Brigadas del Sol”, que permitieron al PRD ganar simpatías y votos de electores que no eran parte de esa fuerza política.
Robles se formó en la izquierda sindical y de movimientos sociales, por lo que sabe organizar redes políticas. Aunque es necesario advertir que el éxito de las “Brigadas del Sol”, en mucho, se debió el carismático presidente nacional del PRD, que en ese entonces era Andrés Manuel López Obrador, que metió al perredismo por primera vez a la disputa real del poder político.
El asunto es que Rosario Robles, ahora en el tricolor, va a formar los llamados “frentes civiles” con los cuales se intentará atraer electores que no son priistas y buscan un espacio para expresar su oposición, su rechazo, su odio hacia Morena y sus aliados. Y en ese sentido se usa la figura de la exintegrante del gabinete peñista como símbolo de alguien que derrotó en los tribunales a la 4T, por no haberla podido condenar culpable de “la estafa maestra”.
Puebla ha sido una de las primeras paradas de Robles Berlanga para construir la Red Ciudadana para la Defensa de México, que fue anunciada a finales de marzo. La entidad poblana es muy importante por tener el quinto padrón electoral más grande del país.
Lo que debía de haber sido un acto prioritario del PRI poblano para avanzar en el próximo proceso electoral, fue un evento de “pena ajena”, convocado por los dirigentes priistas Xitlalic Ceja García y Lorenzo Rivera Nava, en su calidad de presidenta y secretario general del tricolor, respectivamente.
Se eligió el patio central de la sede estatal del PRI, ubicada en la diagonal Defensores de la República, en donde estuvieron poco más de 100 priistas.
Habría la suposición de que era “pan comido” llenar ese espacio, si se toma en cuenta que el PRI gobierna en 32 ayuntamientos del estado y tiene más de 150 comités municipales, además de organizaciones de jóvenes, mujeres y campesinos.
Eso no fue así. Quienes conocen el partido estiman que más de la mitad de los asistentes eran trabajadores del Comité Directivo Estatal del PRI que llenaron los espacios de sillas vacías que había en los minutos previos al arribo de Robles Berlanga, el viernes pasado.
De los cuadros importantes del PRI estuvieron, aparte de los miembros de la dirigencia estatal, la diputada local Delfina Pozos y la regidora en la capital Shirley Ponce, quien además es consejera nacional de este partido. Fuera de ellas, no hubo ningún otro cuadro destacado.
¿Y dónde están los líderes del PRI?, ¿por qué no se acercaron a conocer a la “salvadora” del tricolor?; frente a esas preguntas, seguramente una de las respuestas es: si quieren encontrar a los cuadros valiosos del PRI, que los busquen en Movimiento Ciudadano o en la 4T. Ya la mayoría desertaron.
Cuando Néstor Camarillo renunció a la presidencia estatal del PRI y a su militancia en el partido, en agosto de 2025, estaban instalados 150 comités municipales del tricolor en territorio poblano, además estaban todavía en las filas de dicha agrupación unos 30 alcaldes.
A lo largo de los últimos siete meses, los dirigentes de unos 90 comités municipales se fueron del PRI y la mayoría, se han pasado a las filas de Movimiento Ciudadano, siguiendo al senador Néstor Camarillo.
Una situación similar ha ocurrido con 20 regidores, que han encontrado un mejor acomodo en el llamado partido naranja.
Y unos 10 alcaldes del partido tricolor, aunque oficialmente no han renunciado al PRI, ya colaboran con otras fuerzas políticas.
Por eso Rosario Robles ha salido a pescar a electores sin partido, porque los priistas ya se fueron del tricolor.
