En política y en poder hay una regla no escrita: no escarbes si no estás listo para lo que puede salir.
En Tehuacán, alguien escarbó.
Y salieron los muertos.
El pasado 9 de abril no solo se ejecutó un operativo.
Se resucitó a viejos fantasmas, activados por la dirigente de Morena, Olga Romero Garci-Crespo, y sus aliados políticos.
Fantasmas que muchos juraban haber dejado atrás con el cambio de gobierno.
De esos que huelen a expediente lleno de odio y avaricia empolvada, a ajuste oportuno y a justicia que despierta cuando conviene.
A plena luz del día irrumpieron en la empresa Socorro Romero Sánchez S. A. de C. V. para detener a Estela N., una mujer de 85 años de edad y en silla de ruedas.
Casi al mismo tiempo, cayó Ramiro N., notario público número 2 de Tehuacán y personaje ligado desde hace años al entorno de la familia, también con una edad avanzada.
Y entonces la ciudad entendió que esto no era un simple trámite judicial.
Era una sacudida.
Era la confirmación de que el pasado no estaba tan enterrado como muchos creían.
En el centro de todo está Miguel Ángel Celis Romero, “El Animal”, que sigue en la cárcel, en buena medida, porque así lo quiso.
No porque no hubiera salida.
No porque del otro lado hubiera cerrazón.
Al contrario: su contraparte siempre ha mantenido disposición para negociar y cerrar el conflicto.
Pero él eligió pelear, tensar, desafiar y estirar la cuerda… hasta donde diera.
La situación alcanzó su punto crítico de manera particularmente desafortunada.
En México, los conflictos mal gestionados rara vez permanecen en el ámbito personal.
Se vuelven políticos.
Se vuelven judiciales.
Se vuelven familiares.
Y entonces empiezan a aparecer expedientes viejos, nombres olvidados y órdenes de aprehensión que parecían dormir el sueño eterno.
Eso es lo que hoy genera indignación en Tehuacán: la sospecha de que el afán de pelea de Miguel no solo lo tiene preso a él, sino que pudo haber despertado intereses, venganzas o ambiciones que terminaron por alcanzar a su propia madre.
La escena de una mujer de 85 años siendo detenida no conmueve solamente por su edad.
Conmueve por lo que simboliza: un poder que, cuando decide actuar, no conoce prudencia, ni proporción, ni sensibilidad.
🔴 #Actualización 🔴
⚠️ Concluye en #Tehuacán #Puebla la audiencia: Estela N. y Ramiro N. son vinculados a proceso por el delito de fraude. El juez actuó conforme a derecho y el proceso seguirá su cauce legal.
🚨 Lo que no cuadra: el despliegue excesivo de fuerza, incluso… pic.twitter.com/e3o5XfIyyR
— Arturo Luna Silva (@ALunaSilva) April 11, 2026
Por eso tantos empresarios y ciudadanos volvieron a pronunciar la misma palabra que parecía archivada: barbosismo.
Porque el método se parece demasiado.
Carpetas viejas que reviven.
Operativos espectaculares.
Mensajes laterales.
Miedo empresarial.
Ruido político.
Y en medio de todo, una ciudad entera preguntándose si de verdad cambió algo o si solo cambiaron los nombres de quienes hoy administran la presión.
Lo más triste es que el legado de doña Socorrito Romero Sánchez vuelve a ser arrastrado al lodo en medio de un conflicto que pudo resolverse hace tiempo, si del lado de Miguel hubiera existido menos ego y más inteligencia.
Cuando la soberbia sustituye a la estrategia, los costos no los paga solo quien se siente invencible.
Los paga toda la sociedad.
