En Tecamachalco persiste un alto grado de escepticismo de la población hacia todas las políticas públicas y manejo de estadísticas relacionadas con la seguridad, por una razón de peso: el municipio lleva 18 años inmerso en una intensa espiral de violencia y de delincuencia que no han podido frenar ninguno de los seis últimos gobiernos, tres del PAN y tres de Morena.
El saldo de esos gobiernos municipales es que, en la actualidad, en esa región sur del estado, da miedo salir a la calle a cualquier hora.
Y más grave aún es que en la percepción ciudadana hay una idea generalizada, que pareciera no estar alejada de la realidad: en Tecamachalco han caminado agarrados de las manos autoridades y el crimen organizado, razón por la cual los grupos delictivos son intocables.
La anterior expresión no resulta exagerada luego de lo acontecido el sábado pasado por la noche, cuando dos grupos rivales del crimen organizado en pleno centro de la cabecera municipal –a la altura del parque Manuel Ávila Camacho y la calle 9 Oriente– se empezaron a enfrentar a disparos, lo que acabó con una persecución por varias avenidas, dejando el saldo de una mujer muerta, cuatro heridos de bala, un microbús volcado y docenas de autos con impactos de proyectiles. Al final nadie fue detenido.
Apenas una semana antes, otra vez en el centro de Tecamachalco, en una sucursal de BBVA entra un grupo armado y despoja a tres clientes de dinero y teléfonos celulares. En particular a un cuentahabiente le quitaron 300 mil pesos. Los delincuentes huyeron tranquilamente y todos los que estaban en el banco enfrentaron una crisis nerviosa.
Fue algo muy parecido a lo ocurrido hace tres años, cuando en una sucursal bancaria ubicada a unas calles del Palacio Municipal, al músico Óscar Rosales lo mataron de un balazo en la cabeza tras despojarlo de dinero que iba a depositar.
Y a nadie se le olvida del episodio de noviembre de 2021 cuando tres policías ministeriales fueron embocados y asesinados a unos metros de distancia del Ayuntamiento, un sábado a plena luz del día. Por ese hecho fueron detenidos 14 agentes de la policía local, incluido Alejandro Santizo Méndez, quien era el director de Seguridad Pública y hasta ahora sigue preso.
Es la fecha que no sabe el móvil de esos homicidios. De manera poco creíble, las autoridades dijeron que se trató de una confusión.
La versión que domina entre los conocedores de los entretelones del municipio indica que los agentes ministeriales iban a detener a un líder de las mafias del robo de combustible y, al parecer, los agentes de seguridad pública del municipio salieron a proteger al jefe del “huachicol”.
Más allá de los hechos graves de violencia, que adquieren mucha resonancia mediática, en el día a día de los habitantes de Tecamachalco no hay una sola semana en que no se registre asaltos a camiones repartidores de mercancías; atracos a negocios grandes y pequeños; robos de teléfonos y bolsos en las calles; y una constante, que se hurten vehículos, pues en esa demarcación, en promedio, se cometen unos 200 despojos de autos al año.
Por eso todos los anuncios, que de manera constante se han realizado en las dos últimas décadas, de que se va a reforzar la seguridad pública, que habrá nuevas estrategias de combate al delito, que se van a mandar más agentes federales y miembros del Ejército a la región, son noticias que ya a nadie conmueven.
Todo mundo sabe en Tecamachalco que unos días se tranquilizan los grupos delictivos, ante la mayor presencia policiaca, pero pasan un par de semanas y todo regresa a los mismos niveles de violencia e impunidad.
El arranque de los graves problemas de violencia se desató a raíz del gobierno de Inés Saturnino López Ponce, un edil del PAN que gobernó en dos periodos, entre 2008 y 2011, así como en el trienio de 2014 a 2018. Entre los años de 2011 y 2014, hubo otro alcalde panista, Rubén Jesús Balcázar Juárez, en cuya gestión nunca se logró reducir los índices delictivos.
Los mismos malos resultados que hubo con gobiernos del PAN, se repitieron en las gestiones de los alcaldes morenistas Marisol Cruz García, Carlos Ignacio Mier Bañuelos y Mateo Hernández López, que han encabezado el Ayuntamiento de Tecamachalco desde 2018 a la fecha.
Todos los gobiernos municipales hacen grandes cambios en las estrategias de seguridad pública, para que, al final, los problemas de violencia y delincuencia sigan iguales.