No se hagan bolas. Hay premisas muy claras de cara a la elección del candidato o la candidata de Morena a la alcaldía de Puebla para 2027.
1. José Chedraui Budib sigue como la carta más fuerte. El alcalde se mantiene en todas las encuestas muy por encima de cualquiera de sus potenciales competidores o competidoras en conocimiento e intención de voto. Han crecido, ciertamente, sus negativos atribuidos a problemas relacionados con la inseguridad y los baches. Pero sigue hasta arriba en los sondeos. Su gran problema sigue siendo el mismo: no parece ser la carta con la que el gobernador Alejandro Armenta Mier quiere jugar en 2027. Se entiende que el mandatario lee que apoyar la reelección de José Chedraui sería habilitar ipso facto (es decir, inmediatamente, en el acto) a dos potenciales y muy fuertes cartas para la sucesión 2030: el exgobernador Sergio Salomón Céspedes Peregrina y el propio José Chedraui Budib. Porque es de manual: todo gobernador –que se respete– busca –y buscará siempre– poner gobernador. Es regla no escrita. Por eso, lo que se ve, lo que se observa, es que jugándose ya con intensidad el 2027, todo –absolutamente todo– tiene que ver con el 2030, donde otros actores (como el senador Ignacio Mier Velazco, el primo incómodo) ya intentan posicionarse abierta o encubiertamente.
2. La gran problemática del armentismo para 2027 es la escasez de cartas. O más bien, de cartas fuertes que puedan ganar a José Chedraui la encuesta –o serie de encuestas– que hará Morena para elegir candidato o candidata. Desde hace meses, se determinó que la carta femenina más fuerte del grupo en el poder fuera (y sigue siendo) la maestra Laura Artemisa García Chávez, expresidenta del Congreso local y actual secretaria de Bienestar del gobierno del estado, desde donde no ha dejado de trabajar tierra y aire, aire y tierra, buscando un mejor posicionamiento. Y lo ha logrado, solo que sigue siendo insuficiente. La carta masculina del armentismo no es otro que José Luis García Parra. Sin embargo, el coordinador del Gabinete ha sido incluido en el juego a pesar de sí mismo, dado el papel preponderante y clave que desempeña para la administración armentista. Se puede decir que está ahí, sí, para lo que se ofrezca o para lo que la coyuntura determine. Lo de Rodrigo Abdala y Alejandro Carvajal son dos muy malos chistes. Del lado de las mujeres hay otra carta que aparece excelentemente ubicada en las encuestas: Gabriela Sánchez Saavedra. También “La Bonita” está ahí por si acaso. Se calcula que, gane o pierda, su pelea de box del próximo sábado 28 de marzo, precedida de una campaña publicitaria de largo alcance e impacto, le abonará –sí o sí– no pocos puntos adicionales de conocimiento, opinión positiva e intención de voto.
3. La irrupción el pasado fin de semana de la subsecretaria de Desarrollo Tecnológico del Gobierno federal, Celina Peña Guzmán, sorprendió a propios y extraños, y alentó obviamente todo tipo de lecturas. “Se mete a la puja”, gritaron varios sesudos analistas. “Habemus candidata”, concluyeron de plano otros bastante entusiasmados –y que apenas ayer habían jurado amor eterno a Laura Artemisa–. Nada más alejado de la realidad. Si la maestra Laura Artemisa no ha logrado por múltiples razones superar los registros de José Chedraui, ¿quién en su sano juicio cree que lo hará Peña –cuyo perfil es totalmente técnico, no político– en unos cuantos meses? La funcionaria, arropada ciertamente por la denominada Red Estatal de Mujeres Armentistas –en un evento operado y promocionado desde las entrañas del propio Gobierno estatal–, tiene talentos que sin duda otras y otros no tienen. No por nada la sumaron (desde el ámbito estatal, donde era secretaria) al Gobierno federal. Sin embargo, su incursión en la puja 2027 obedece a una sola lógica: la imperiosa necesidad de llegar con más cartas armentistas a la mesa de negociaciones, pero sobre todo con un claro y obvio objetivo: cerrar el paso a la verdadera amenaza para el armentismo. Y esa amenaza no es otra que Claudia Rivera Vivanco.
4. Si bien tiene muchos negativos tras su desastroso paso por la alcaldía de Puebla, Claudia Rivera sigue apareciendo muy bien en las encuestas. Si la decisión de Morena va por el género y se determina que para Puebla capital debe ser una mujer, ello no solo descartará a José Chedraui –precisamente por el género–, sino también complicará severamente las cosas a las cartas femeninas del armentismo, es decir, Laura Artemisa García Chávez, Gabriela Sánchez Saavedra, Celina Peña Guzmán, más las otras que posiblemente vayan surgiendo según se desarrolle el juego. Claudia Rivera definitivamente no tiene buena prensa y es más odiada que amada por diversos sectores sociales y políticos, pero eso no significa que no sea una verdadera amenaza para las armentistas. Y no solo por sus números, sobre todo por sus relaciones nacionales (por la vía de su madre, que pertenece al grupo de Bertha Luján); porque conoce a Morena como pocas y pocos, y porque su sello es 4T y eso, le pese a quien le pese, la fortalece y diferencia de cualquier otra aspirante mujer.
A veces se olvida, pero el modelo de la encuesta de Morena no busca solamente ver quién es más conocido o conocida o quién es más popular. Los reactivos –que en total suman 10 puntos– buscan encontrar especialmente al candidato o a la candidata más identificada con los supuestos valores que defiende el Movimiento Regeneración Nacional.
Ya nadie se acuerda, o nadie quiere acordarse, pero precisamente por eso, Claudia Rivera (y no Olivia Salomón ni Lizbeth Sánchez ni nadie más) se quedó a final de cuentas en una parejera con el hoy gobernador en el proceso interno 2024 por la candidatura al Gobierno del estado. Si hubiera pasado lo que pasó en la Ciudad de México –donde una decisión política del lopezobradorismo– bajó a Omar García Harfuch a pesar de estar arriba en la encuesta y subió a la actual jefe de Gobierno, Clara Brugada, hoy la gobernadora sería Claudia Rivera Vivanco. Pero no se los digan a los sesudos “analistas” porque sencillamente no están preparados para esta discusión. El que sí está más que preparado, y es evidente, es el gobernador Alejandro Armenta, quien sí trae toda la película, sí sabe cómo se mueve Morena y sí conoce la urgente necesidad de tener varias cartas, y cartas fuertes, para, por un lado, ganar la encuesta a José Chedraui y, por el otro, tener una candidata fuerte, si el género así lo manda, que evite que Claudia Rivera se cuele como a punto estuvo de colarse en 2024. Lo que es perfectamente posible ante un partido que realmente es indescifrable, pues se mueve bajo criterios y lógicas a veces esquizofrénicos, como se ha constatado desde que nació en 2014.
5. En una frase: Laura Artemisa García Chávez, Gabriela Sánchez Saavedra y Celina Peña Guzmán, como cartas del armentismo para “matar” (figurativamente hablando) la carta de Claudia Rivera Vivanco, si Morena decide que por Puebla capital debe ser mujer. Ni desafío entre las cartas femeninas del grupo en el poder ni destapes por anticipado: simple estrategia.
No por nada, en su última reciente visita al Congreso del estado, Alejandro Armenta dijo, clarito, que el estado necesita “más mujeres presidentas municipales”.
No por nada, de paso, el mensaje de este lunes del mismo gobernador a las suspirantes y a los suspirantes: “no se pongan nerviosos ni nerviosas” y (mejor) “pónganse a trabajar”.
¿Voy bien o me regreso?
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Mañana, la segunda parte de La criminal negligencia del IMSS La Margarita con los pacientes psiquiátricos.
