Un texto y una entrevista muy oportuna para evaluar la iniciativa de reforma electoral propuesta por la presidenta Claudia Sheinbaum al Congreso de la Unión, es el de la politóloga colombiana egresada de la Universidad de Notre Dame, Laura Gamboa, incluido en el capítulo 4 del libro Mar de dudas. Conversaciones para navegar en el desconcierto, del profesor investigador Carlos Bravo Regidor.
Laura Gamboa es una estudiosa de los sistemas de gobierno democráticos de América Latina, especialmente de Colombia y Venezuela, así como de otros países como Nicaragua, Bolivia, El Salvador y –por supuesto– México, y de Europa centro oriental o del bloque socialista como Hungría, Turquía y Polonia.
Sus estudios tienen como tema central de investigación la erosión democrática, que define como “un proceso de cambio de régimen, de la democracia al autoritarismo, pero que, a diferencia de lo que sucede con un golpe de Estado, no sucede de forma abrupta sino gradual”.
El concepto lo aterriza con este ejemplo: “la mayoría de las veces se trata de un presidente democráticamente electo que va haciendo reformas o nuevas leyes para cambiar las reglas del juego de una manera tal que, en algún momento, la competencia electoral ya no ocurre en un plano parejo sino en términos que son muy favorables para el partido en el gobierno y desfavorables para la oposición, es decir, que hacen muy difícil la posibilidad de que haya alternancia en el poder, hasta un punto en el que ese régimen ya no puede considerarse democrático, sino autoritario”.
La politóloga no profundiza en el caso mexicano, pero sí advierte que su sistema democrático pasa por un periodo de erosión con el desmantelamiento de los organismos constitucionalmente autónomos y la reforma del Poder Judicial.
En este contexto, la iniciativa de reforma electoral, el llamado Plan C, no parece encaminada a consolidar el sistema democrático, sino a erosionarlo con cambios que lejos de hacer más equitativas las elecciones y la representación en la Cámara de Diputados y Senadores, buscan consolidar al partido en el poder, Morena, incluso a costa de sus aliados del PT y PVEM.
A reserva de profundizar en la iniciativa, que será tema de otra columna, es claro que los cambios que pretende la reforma electoral, al modificar las reglas del juego, son favorables para Morena y muy desfavorables para la oposición al eliminar a los plurinominales, reducir el financiamiento público y dar a los candidatos de Morena que no ganaron en sus distritos, la posibilidad de llegar al Congreso por la figura del gran perdedor.
Laura Gamboa analiza que la erosión democrática depende en buena medida de lo que los partidos de oposición hagan o dejen de hacer para frenar o impedir la consolidación de candidatos o líderes con pretensiones hegemónicas, reformas constitucionales que amplíen los poderes de gobernantes con tendencias autoritarias y autocráticas, y cambios encaminados a la desaparición de contrapesos y la división de poderes.
Para Laura Gamboa, la oposición puede optar por estrategias institucionales con objetivos moderados, como la competencia electoral y la negociación legislativa, o por estrategias extrainstitucionales con objetivos radicales como golpes de Estado, guerrillas y boicots para tumbar al presidente.
O también por alternativas transversales con estrategias institucionales, pero con objetivos radicales, como la revocación de mandato y el juicio político, y las estrategias extrainstitucionales con objetivos moderados como podrían ser las huelgas o las protestas contra reformas antidemocráticas que corren el riesgo de salirse de control.
Para la politóloga colombiana, la oposición que ha logrado mejores resultados es aquella compuesta o lidereada por políticos profesionales pero con prestigio y reconocimiento que optan por estrategias institucionales, en vez de la encabezada por radicales que provienen de la sociedad civil, del activismo y de los movimientos sociales, que no les gustan las estrategias institucionales, porque tampoco las saben usar, y que se inclinan por estrategias extrainstitucionales que terminan en represión y guerras civiles.
A la luz de estos planteamientos, vale la pena preguntar dos cosas sobre la iniciativa presidencial para cambiar las reglas del juego en las elecciones por venir.
La primera: ¿qué busca la reforma de Claudia Sheinbaum: hacer más competitivas y equitativas las elecciones para frenar la erosión democrática o el fortalecimiento del partido gobernante para que este se consolide como una fuerza hegemónica que dificulte la alternancia en el poder?
Y la segunda: ¿cuáles son los incentivos que la reforma electoral da a la oposición para ganar elecciones, son acaso mecanismos institucionales para dar la lucha en el terreno legal con posibilidades de éxito, o las alternativas que propone son limitadas y por lo mismo condenadas al fracaso al menos por la vía institucional?
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Ricardo Monreal en el Congreso de Puebla
Este jueves, el coordinador de la bancada de Morena en la Cámara baja del Congreso de la Unión, Ricardo Monreal Ávila, se reunirá con el gobernador Alejandro Armenta Mier, y con los diputados locales de su partido en el Congreso local.
La reunión es dizque para la firma de un convenio de hermanamiento, aunque en el fondo lo que se busca es alinear a los diputados locales y federales de Puebla con el grupo que al interior de Morena encabeza Ricardo Monreal.
El coordinador de los diputados federales de Morena estará acompañado por una docena de sus pares, entre ellos los poblanos Julieta Kristal Vences Valencia, Maiella Gómez Maldonado y Juan Antonio González Hernández.
La reunión está programada para las 11:00 de la mañana en las instalaciones del Congreso de Puebla.
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Juan Pablo Cisneros deja fuera del CCE a sus rivales
Anoche rindió protesta como nuevo presidente del Consejo Coordinador Empresarial de Puebla Juan Pablo Cisneros Madrid, en un acto al que acudió como invitado especial el gobernador Alejandro Armenta Mier.
Dos cosas llamaron la atención en la integración de su Comisión Ejecutiva. La primera es que dejó fuera a los simpatizantes de su rival en la contienda interna por el CCE, Luis Alberto Moreno Gómez Monroy.
La segunda es que a la Comisión Ejecutiva tampoco sumó al grupo ganador de la Cámara de la Construcción representado por su antecesor en el CCE, Héctor Alberto Sánchez, y los presidentes saliente y entrante de la CMIC Puebla, Gustavo Vargas Constantini y Raymundo del Valle Lafont, sino a un integrante de la planilla perdedora, Antonio Hernández González.
Otros dos detalles fueron los mensajes en su discurso. Uno dirigido a Héctor Sánchez, cuando llamó a los empresarios y organismos afiliados a la unidad, pero sin complacencias, simulaciones o en defensa de intereses particulares.
El segundo fue su demanda de seguridad pública, de certidumbre a las inversiones y de respeto al Estado de derecho, y su petición a la fiscal Idamis Pastor Betancourt de que no exista puerta giratoria en la Fiscalía para dejar libres a los delincuentes.
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