Familiares y amigos lo recuerdan como un joven disciplinado y comprometido con México.
El pasado 22 de febrero, Juan Vázquez Francisco murió en Tapalpa, Jalisco, en el operativo para capturar a Nemesio Oseguera Cervantes, líder del Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG).
A su lado, otros 24 elementos de la GN fallecieron también ese Domingo Rojo.
Juan era originario de Chicontla, una pequeña comunidad del municipio de Jopala, en la Sierra Norte del estado de Puebla.
Era el orgullo de su pueblo.
El hijo pródigo que todos, chicos y grandes, llevan en el corazón cuando llega el día de partir en busca de su destino.
El sargento segundo formó parte del contingente especial que ingresó a la zona boscosa donde “El Mencho” se ocultaba en un complejo de cabañas de lujo.
La última guarida del capo de capos.
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Partes militares refieren que, al detectar la presencia de las fuerzas armadas, el círculo de seguridad del violento narcotraficante, el más buscado en el mundo, abrió fuego.
Juan fue alcanzado por los disparos y cayó en medio del enfrentamiento de alta intensidad.
Fue acribillado en cumplimiento de su deber.
Y todo Jopala se pintó de negro.
En un comunicado en redes sociales, el gobierno municipal dio el pésame a familiares y amigos del joven elemento de seguridad:
“Hoy nuestro pueblo se viste de luto por la partida de un hijo de esta tierra, que sirvió con honor, valentía y lealtad a México. Su entrega y compromiso con la seguridad de nuestro país dejan un legado que siempre será recordado con orgullo y gratitud”.
Disciplinado y valiente, Juan Vázquez Francisco ingresó primero al 70 Batallón de Infantería del Ejército en Xicotepec de Juárez y posteriormente a la Guardia Nacional.
Su vida no fue en vano, sino la consecuencia de su profundo amor por su país.
El pasado viernes se le despidió con todos los honores, como a un héroe: un héroe poblano.
Su muerte unió a todo su pueblo.
Todos y todas salieron a las calles para despedirlo.
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Los adultos se quitaron el sombrero o las gorras en señal de respeto absoluto al paso de su féretro.
Sus jefes y compañeros de la Guardia Nacional fueron a rendirle homenaje.
El coordinador de la corporación en Puebla, general brigadier del Estado Mayor José Luis Sánchez Castro, afirmó que el sargento segundo cumplió con su deber, literalmente, hasta el último aliento.
Destacó que fue un servidor público íntegro, solidario y comprometido con la paz.
Sostuvo que su sacrificio dignifica el uniforme y fortalece la misión institucional.
Y expresó sus condolencias a sus padres, don Juan Vázquez y doña María de Jesús Francisco Mendoza, quienes recibieron la bandera nacional que cubrió el ataúd.
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Bajo fuertes rayos del sol, los habitantes de Chicontla acudieron al palacio auxiliar con arreglos florales para acompañar en respetuoso silencio a la familia.
La GN realizó el último pase de lista, entonó su himno y lo escoltó hasta el panteón, donde ya descansan sus restos.
Juan Vázquez Francisco ingresó al Ejército en 2018 y desde entonces logró ascensos que respaldaron su trayectoria.
Hace no mucho, en 2024, fue promovido a sargento segundo.
Y en 2025 se incorporó a la Guardia Nacional.
Él no lo sabía, pero su último combate sería en Tapalpa, Jalisco, en la caza –y casa– de “El Mencho”.
Su muerte no solo es un símbolo de sacrificio.
También un recordatorio de que la lucha contra el narcotráfico es un fuerte desafío, una guerra que rompe familias y deja dolor; un reto interminable que erosiona la moral y fractura a la sociedad.
Más allá de ideologías o de consensos hacia el Ejército o el Gobierno, cada muerte de cada soldado en cumplimiento de su misión debería ser una constante reiteración de que el enemigo es el crimen y que en esa lucha, la unión y la solidaridad son el único camino.
No son tiempos de reducir el papel de las Fuerzas Armadas al de un simple espectador.
Cientos, miles se están jugando, literalmente, la vida en estos momentos.
Que descanse en paz el héroe poblano: sargento segundo Juan Vázquez Francisco.