El fallido experimento Oaxaca no solo prendió focos rojos en la mayoría de los gobernadores del país; también pudo llevar a Palacio Nacional a echar atrás lo que ya estaba decidido: incorporar a Claudia Sheinbaum en la boleta electoral de 2027 para que los mexicanos y las mexicanas ejercieran su opinión sobre la revocación de mandato.
Los planes de Morena y la presidenta era incluir en la propuesta de reforma electoral el tema de la revocación de mandato para que se empatara con las elecciones intermedias para renovar la Cámara de Diputados, en una jornada donde también estarán en juego 17 gubernaturas, 31 congresos locales y alcaldías en 30 estados.
El leitmotiv de dicha propuesta llevaba truco, pues por un lado se pretendía capitalizar la buena calificación que hasta ahora registra la mandataria en prácticamente todas las encuestas y, por el otro, meter de lleno al aparato del Estado en la campañas para impulsar a los candidatos y las candidatas de Morena, sobre todo para cumplir el objetivo prioritario: conservar la mayoría calificada en la Cámara de Diputados.
Sin embargo, como me confirman fuentes bien enteradas, tras lo sucedido en Oaxaca –que sirvió realmente de “conejillo de indias”–, los planes cambiaron.
El pasado mes de enero Oaxaca se convirtió en la primera entidad del país en ir a una consulta de revocación de mandato del gobernador, en este caso del impresentable Salomón Jara Cruz, de Morena.
Y aunque no resultó vinculante, pues no se alcanzó el 40% de participación del padrón electoral, fue evidente y contundente el rechazo ciudadano al mandatario.
El resultado oficial indicó que 550 mil 274 oaxaqueños se decantaron porque Salomón Jara Cruz continúe en el cargo; es decir, 58.82% de los votantes.
Por su parte, 357 mil 025 optaron porque se le revoque el mandato por pérdida de confianza (38.16%). Además, 28 mil 201 sufragios resultaron nulos (3.02%).
En Oaxaca todo mundo sabe que hubo “mano negra” porque el porcentaje de ciudadanos que fueron a votar porque se aplique la revocación de mandato a su gobernador, es mucho mayor al reportado por Instituto Estatal Electoral y de Participación Ciudadana. De hecho, hay denuncias y acusaciones de “fraude” por parte de PT, PRD y Movimiento Ciudadano.
Tras la consulta –y el susto–, el gobernador oaxaqueño aseguró que escuchó “los reclamos” y, a continuación, removió a 24 funcionarios de su gabinete, incluidos sus familiares incrustados en la nómina estatal.
Con todo y propaganda ilegal, acarreo de votantes, coacción, compra de votos, “embarazo de urnas” y “urnas zapato”, Salomón Jara apenas la libró.
Lo sucedido en Oaxaca fue atentamente observado en Palacio Nacional y se prendieron todas las alarmas: hoy los gobiernos de Morena, en su mayoría, sufren ya las consecuencias de su deficiente –y en muchos casos corrupto y frívolo– desempeño, una situación expresada en extendido malestar social.
¿Cuántos gobernadores podrían hoy o en 2027 salir victoriosos de una consulta de revocación de mandato? Es más: ¿la presidenta Claudia Sheinbaum podría decir con toda firmeza que aprobaría sin problemas una consulta de revocación de mandato?
¿Qué tipo de crisis sufriría México y sus instituciones en el hipotético caso de una derrota?
De ahí que, todo parece indicar, se ha dado marcha atrás a aquella idea de colar en la reforma electoral una modificación para incorporar a Claudia Sheinbaum en la boleta electoral de 2027.
El miedo no anda en burro.
Nota al margen
En Puebla, la legislación sobre revocación de mandato sigue siendo un pendiente por parte del Congreso del estado.
Este martes se dijo que antes del 15 de marzo, cuando concluye el periodo ordinario de sesiones, se realizarán mesas de trabajo con integrantes de la academia y organizaciones no gubernamentales para analizar la iniciativa que duerme el sueño de los justos.
La verdad es que se ha ido posponiendo, y posponiendo, y posponiendo, y no es ninguna casualidad.
Todo parece indicar que sí se aprobará, pero hasta diciembre de 2027, es decir, después de las elecciones intermedias.
