Germán Reyna está en pleno proceso de entrega-recepción de la Auditoría Superior del Estado (ASE) y a su llegada, alcaldes y titulares de otros organismos empiezan a preguntarse cuál será su estilo y cómo trabajará ahora la fiscalización de sus cuentas públicas.
Reyna planea ser un titular alejado del ojo público, que dirima los procedimientos en privado y lejos de los medios de comunicación. A finales de febrero presentará su programa de trabajo con objetivos ambiciosos.
El primero, y que espera cumplir antes de que se vaya David Colmenares de la Auditoría Superior de la Federación (ASF), es convertir a Puebla en la primera auditoría estatal que pueda auditar recursos federales. Es decir, que sea un brazo de la ASF.
¿Es posible? Sí, hay que realizar el procedimiento, cumplir el requisito y conseguir la firma de Colmenares.
El segundo, que tardará un poco más de un año, es la digitalización de los procesos, lo cual ahorrará tiempo, dinero y esfuerzo. Además, será clave para un trabajo más eficiente.
Pero Reyna tiene un obstáculo importantísimo, la falta de capacitación en los municipios. A su llegada ha descubierto que más del 60% necesitan profesionalizar sus órganos de control.
El problema es que muchos alcaldes colocan en puestos clave como la Tesorería, Contraloría, Sindicatura y Obras, a sus amigos u operadores de campaña.
Personajes cercanos a ellos, de su confianza, que no tienen la capacitación necesaria para llevar a cabo estas funciones.
Carecen de conocimientos de administración pública y están ahí para tapar o realizar contratos a conveniencia. Esto termina siendo un obstáculo, porque las observaciones se presentan de forma inminente y los procesos arrancan.
Esto, además de manchar la imagen de los servidores públicos, termina siendo un daño al erario.
Tarea titánica será la de la capacitación.
Reyna planea seguir echando mano de los auditores externos, pero cambiará sus esquemas de trabajo y sí llevará a cabo una limpia de aquellos que están más por recomendación, que por capacidades.
Germán Reyna pinta para ser el auditor que dé estabilidad a la ASE después de más de seis años de escándalos. Su gestión termina en 2033, nadie ha terminado el periodo completo.
¿Creen que él sí?
Los leo.




