Delfina Pozos Vergara ha decidido, a partir de este fin de semana, iniciar un movimiento llamado Acción Revolucionaria que buscará erigirse en una “corriente crítica” del PRI poblano, que sirva para construir una estructura política y una estrategia electoral al margen del Comité Directivo Estatal (CDE) del tricolor, en reacción a la imposición de dirigentes que hubo en diciembre pasado.
Tal esfuerzo es de suma importancia si se toma en cuenta que Delfina Pozos es hoy en día el cuadro mas importante en el PRI poblano por varias razones, que van más allá de ser la única diputada local del tricolor, sino porque es una de las pocas voces realmente críticas en el Congreso del estado, es una experimentada líder que lleva compitiendo tres procesos electorales consecutivos y fuera de ella, en el priismo poblano ya no hay figuras que conozcan –desde el ámbito político– la geografía del estado y la estructura del Partido Revolucionario Institucional.
Su voz ha cobrado mucha fuerza en los últimos días hacia el interior del PRI frente al clima de malestar que hay en el Partido Revolucionario Institucional, en donde por nada del mundo se deja atrás el vicio de imponer a dirigentes impopulares, como son los casos de Xitlalic Ceja García y Lorenzo Rivera Nava, quienes en diciembre pasado fueron designados “por dedazo”, sin tomar en cuenta la opinión de nadie.
La creación de dicha corriente, de alguna manera, no es solamente una “rebelión institucional” contra Ceja y Rivera, sino fundamentalmente contra Alejandro Moreno Cárdenas, mejor conocido como Alito, el dirigente priista nacional que, por una decisión personal, impuso a los dos primeros como presidenta y secretario general del partido, respectivamente.
Es decir, esa corriente lo que buscará será agrupar a todos los priistas que no se sienten representados por los actuales dirigentes del PRI. Algunos conocedores del otrora partido oficial dicen que ese malestar inunda a casi toda la vida orgánica de este instituto político.
Pozos lleva 21 años de activismo político, desde que dirigió la Federación de Organizaciones Obreras Femeniles, lo cual le ha permitido ser candidata a legisladora en tres ocasiones, dos por la vía de mayoría y una plurinominal; además de haber sido la secretaria general del PRI y presidenta del partido. Eso le ha llevado a conocer a profundidad la geografía electoral del estado y cada comité municipal del tricolor.
No es algo menor, si se toma en cuenta dos factores:
Primero: en el pasado bienio se fueron del PRI los últimos cuadros que tenían esa capacidad de haber recorrido el estado, tratar con los líderes regionales del priismo y tener el pulso de las condiciones electorales de la entidad.
En el partido ya no están Enrique Doger Guerrero, Blanca Alcalá Ruiz, Jorge Estefan Chidiac, Humberto Aguilar Viveros, Néstor Camarillo, Isabel Merlo Talavera, Juan Manuel Vega Rayet, Javier Casique, Silvia Tanús Osorio, entre otros, que eran liderazgos con esa capacidad de conocimiento exhaustivo del PRI y del estado de Puebla.
Segundo: esa condición contrasta con la actitud mostrada por Xitlalic Ceja y Lorenzo Rivera a su llegada a los cargos de directivos del PRI, pues se les nota bisoños, extraviados, sin carácter político.
Ellos mismos han dicho que van a ir “a buscar” a la militancia del PRI, a conocerla. Lo que sin duda es un acto de honestidad, pero también exhibe una enorme pobreza política, pues efectivamente ambos carecen de experiencia, de fogueo en el tricolor y de lo más importante: de liderazgo.
Mientras en el PAN y en Morena ya se está midiendo a aspirantes a cargos de elección popular y se están empezando a negociar candidaturas, en el PRI se nota a leguas que sus nuevos directivos “no saben donde están parados”.
La última oportunidad con Alito
Un muy probable escenario que ocurrirá con el reciente proyecto de Delfina Pozos, llamado Acción Revolucionaria, es que la acaban echando del PRI.
Así como Alito ha expulsado, corrido, excluido, a los liderazgos más importantes que tenía el PRI en el ámbito nacional.
Hasta donde se sabe, con Pozos eso no significaría mucho, pues tiene “la mitad del cuerpo” fuera del PRI y la otra mitad, en el partido Movimiento Ciudadano, en donde están haciendo esfuerzos extraordinarios para que se sume el llamado “Movimiento Naranja”.
Su decisión de quedarse en el PRI o de irse podría depender de una llamada telefónica de Alito este lunes o martes.
En septiembre pasado, Alito le ofreció a Delfina Pozos “piso parejo” para competir por la cabeza del CDE del PRI poblano, luego de que renunció el anterior dirigente, Néstor Camarillo.
Para finales de octubre, Moreno Cárdenas cambió de parecer y empezó a hablar de una “candidatura de unidad”, en la que cupieran todos los priistas que buscaban la presidencia del tricolor.
Prometió que habría la inclusión de todos.
Delfina Pozos nunca aceptó, en diciembre denunció la imposición de Xitlalic Ceja y Lorenzo Rivera, tras reclamar que la militancia fue excluida en el cambio de directivos.
Alito le ofreció un nuevo espacio de participación. “Mañana te llamo”, le prometió a finales de diciembre pasado.
Si esta semana no cumple con “la llamada”, Pozos le podría decir “hasta nunca” al PRI.
Algunos dicen que luego de Delfina Pozos la situación del PRI “ya no podría estar peor”, por una razón de peso: todos los cuadros importantes se han ido del tricolor. Se acabaron los liderazgos.




