Ni predicciones ni pronósticos. Son probabilidades.
Como es costumbre, la consultora Integralia ha distribuido su reporte especial sobre los riesgos políticos para México.
Los expertos en analizar los escenarios señalan que hay tres condiciones del entorno político que hacen de 2026 un año de riesgo político elevado en el país: la concentración de poder en la coalición gobernante, el lento crecimiento de la economía mexicana y un cóctel conformado por los obstáculos estructurales que enfrentan las empresas, el control territorial del crimen organizado en diversas regiones, la creciente conflictividad social, las deficiencias del nuevo Poder Judicial y la incertidumbre en la relación bilateral con Estados Unidos, sobre todo después de lo sucedido en Venezuela.
Según Integralia, estos son los 10 principales riesgos políticos para México este 2026:
1. Se aprueba una reforma que vulnera la integridad del sistema electoral y su capacidad para organizar contiendas equitativas, confiables, legales y transparentes, al disminuir las facultades operativas de los órganos electorales y restringir la competencia política, lo que afianza la concentración de poder del oficialismo.
2. La revisión del T-MEC se torna en una renegociación, en la que México se ve obligado a realizar concesiones en temas de seguridad, barreras no arancelarias, contenido regional y contención a China (en inversión y comercio), lo que ocasiona incertidumbre para los inversionistas, así como desafíos logísticos y de costos de operación para las empresas mexicanas.
3. Se prolonga la debilidad de la inversión como resultado de la incertidumbre generada con la implementación de reformas previamente aprobadas (judicial, órganos autónomos, Ley de Amparo, aduanas, aguas, entre otras), así como por las señales contradictorias del gobierno, particularmente en sectores clave como energía, telecomunicaciones e infraestructura.
4. El aumento del intervencionismo de Estados Unidos en América Latina (incluido México) produce tensiones diplomáticas, reacciones nacionalistas o consecuencias no previstas (como conflictos políticos internos o malentendidos), elevando el riesgo político a nivel hemisférico.
5. La conflictividad social aumenta, lo que ocasiona disrupciones en carreteras, retrasos logísticos y otros impactos para el clima de negocios, riesgos que se intensifican en el marco de la Copa Mundial de fútbol, que distintos grupos aprovechan para visibilizar sus demandas.
6. Crecen tensiones en la relación entre el gobierno y el sector empresarial, como consecuencia de la frustración gubernamental por los limitados resultados del Plan México y por el bajo crecimiento económico.
7. La politización, la falta de experiencia y el afán del nuevo Poder Judicial de mostrar una justicia “cercana a la gente” en su primer año de labores ocasionan fallas procedimentales, retrasos en los tribunales y sentencias con poco sustento jurídico, afectando a empresas específicas y al clima de negocios en general.
8. Se mantienen los regímenes criminales en diversas zonas del país, como resultado de la impunidad para romper las redes de corrupción y los vínculos de funcionarios y políticos con el crimen organizado, así como por la proximidad del proceso electoral de 2027.
9. La aprobación de nuevas reformas –incluidos temas fiscales, laborales y sectoriales– genera incertidumbre para las empresas y dificulta el crecimiento económico del país.
10. Se acentúa el deterioro operativo de Pemex (por insuficiencia de inversión pública, reducida inversión privada, caída adicional de la producción, apuesta por la refinación y elevada deuda con proveedores), lo que obliga al Gobierno federal a elevar el apoyo financiero a la empresa del Estado y a ampliar su compromiso más allá de 2026.
Según la consultora, hay otros temas también de gran relevancia que deben ser observados con atención a lo largo del año:
Hay que destacar que los 10 riesgos políticos que advirtió en enero de 2025 se materializaron en mayor o menor medida.
Desde 2019, Integralia ha obtenido entre 75% y 80% de precisión promedio en los riesgos identificados, lo que convierte a su reporte anual en un instrumento de alta utilidad práctica de planeación, especialmente para las empresas e inversionistas.


