El proceso de designación del nuevo auditor superior del estado se ha transformado en una auténtica “bomba” para la Legislatura local, la cual iniciará el nuevo año de la mano de su recién nombrado presidente de la Junta de Gobierno, Pável Gaspar Ramírez.
El reto para el nuevo líder del Congreso local es mayúsculo, sobre todo si se toma en cuenta la pésima actuación que ha tenido en su desempeño la presidenta de la Comisión de Derechos Humanos del Estado, Rosa Isela Sánchez Soya, quien es uno de los personajes más polémicos de Puebla.
En este mismo tenor, también se puede cuestionar la designación de la actual fiscal, Idamis Pastor, no por ella, sino por el escándalo en el que la metió su gente más cercana, la cual tuvo que irse, luego de que se descubrió la extorsión que buscaban hacer de varios prominentes empresarios poblanos.
La elección de estos dos personajes por parte de la presente Legislatura no ha sido del todo afortunada, ya que se trata de personajes que han resultado polémicos y cuestionables en el desempeño de sus funciones.
Es por eso que ahora la Legislatura local se debe aplicar en la elección de quien vaya a ser el nuevo titular de la Auditoría Superior, para legitimar a quien vaya a ocupar esta posición, la cual es clave en términos de que se trata del hombre que se encargará de revisar, entre otras cosas, las cuentas públicas del actual gobernador, Alejandro Armenta, y bajar la cortina cuando se termine su gestión en el 2030.
Por esta razón, hay mucha inquietud en torno a quién va a ser el nuevo titular de la Auditoría y no porque los aspirantes no tengan trayectoria o méritos, sino por los antecedentes que tienen los principales aspirantes y sus nexos con los grupos de poder de la entidad.
El gran favorito y quien se dice que tiene el visto bueno es Germán Reyna y Herrero, socio fundador de la firma ARH Consultores, quien se encarga de auditar a una buena parte de los sujetos obligados de Puebla.
Esto, por supuesto, ha sido señalado como algo que puede operar en su contra, debido a que caería en un posible conflicto de intereses, ya que su despacho es quien realiza las auditorías externas y no puede ser juez y parte.
En caso de que Germán Reyna vaya a ser el “palomeado”, deberá legitimar muy bien su designación el Congreso, para evitar estos señalamientos por el conflicto de intereses que puede llegar a presentar su trabajo como auditor privado.
El otro personaje que ha sido señalado como uno de los probables responsables de encabezar la ASE es Juan Carlos Moreno Valle Abdala, quien trabajó en la administración de Miguel Barbosa y también en la de Sergio Salomón Céspedes Peregrina.
Moreno Valle estuvo al frente de Carreteras de Cuota y de la Secretaría Anticorrupción, durante esas gestiones, y actualmente se desempeña como uno de los asesores del coordinador general del Gabinete, José Luis García Parra.
Sin duda, cualquiera que sea la decisión que tengan que tomar los diputados, ya sea a favor de Germán Reyna, como dicen algunos, o de Juan Carlos, como han señalado otros, lo más importante deberá ser que cualquiera de ellos que sea el elegido, se legitime en sus funciones y que la ASE deje de ser lo que ha sido para algunos, una forma de hacer negocios, de extorsionar alcaldes y servidores públicos, y el garrote político del gobernador en turno.
Las irregularidades en la SEP
Varias cabezas del pasado van a rodar, luego de las auditorías realizadas desde 10 años atrás a la Secretaría de Educación Pública de Puebla.
Y es que se han detectado varias irregularidades tales como: regulaciones obsoletas en la asignación de plazas, discrepancia entre convocatorias, adscripciones laborales y pagos que dejan entrever posibles manipulaciones en la asignación de las mismas.
También se detectaron varios casos de nepotismo en la asignación de las mismas plazas, entre estos destaca la asignación de unas 800 plazas tipo C, durante pasadas administraciones, principalmente en las que encabezó al frente de esta dependencia Melitón Lozano en tiempos del fallecido gobernador Miguel Barbosa.
Mañana ya abundaré en mi entrega más al respecto, pero basta decir que se sirvieron con la “cuchara grande”.



