A finales de 2025, murió José Antonio Quintana Fernández, un hombre que, más allá de filias y fobias, fue altamente influyente en Puebla, México e Hispanoamérica.
De su deceso se ha dicho mucho, pero de su historia, a fondo, lamentablemente muy poco.
Efectivamente, fue fundador de El Yunque junto con Ramón Plata Moreno y otros jóvenes instruidos por el sacerdote jesuita Manuel Figueroa.
En 1953 había resabios tanto de la Guerra Cristera como de la Guerra Civil Española.
Plutarco Elías Calles operó la persecución religiosa y fundó al PNR que devino en PRM y finalmente en el hegemónico PRI que gobernaba formalmente desde 1928, pero fácticamente desde 1917.
En tanto que el régimen de Lázaro Cárdenas y su radicalismo fueron frenados por la derrota de la 2ª República Española, el empoderamiento del fascismo en Italia y del nazismo en Alemania y el estallido de la Segunda Guerra Mundial, lo que obligó al gobierno mexicano a moderarse, posponiéndose la siguiente batalla, para la que los católicos debían estar preparados en defensa de la patria, la religión, la propiedad privada y la libertad.
Se pensaba que se daría una nueva Cristiada.
Ramón Plata era carismático; José Antonio Quintana, reservado.
El primero fue el jefe –el primer jefe– y Quintana su brazo derecho.
Se rodearon de personas brillantes en diferentes disciplinas.
Algunos de ellos: José Antonio Arrubarrena, ideólogo; Manuel Rodríguez Concha, organizador; Manuel Diaz Cid, analista político; Eduardo García Suárez (“El Pichón”), un tipo visionario e impetuoso; Mario Bracamontes Zardeneta, formador de líderes.
Los colegios católicos fueron su semillero, principalmente el Oriente jesuita y el Benavente lasallista.
Lograron una muy conveniente relación con el arzobispo Octaviano Márquez y Toriz, que vio con simpatía su lucha y la apoyó.
Con la expansión de “La Organización” –otro nombre que recibe El Yunque– a la Ciudad de México y en el Bajío, Plata se constituyó como jefe nacional (fundó y operó el Movimiento Universitario de Renovadora Orientación, mejor conocido como el MURO) y Quintana quedó como jefe en Puebla, con Manuel Rodríguez Concha, “El Pichón” y Bracamontes como sus principales operadores.
Su acción inicial se dio en la Universidad Autónoma de Puebla (UAP) en el entorno de la Revolución Cubana luego de que Fidel Castro tomara el poder en 1959 al triunfo de la Revolución y se declarara comunista en 1961.
En México, el presidente de la atinada izquierda, Adolfo López Mateos, entregó el control de la UAP a los grupos de izquierda.
Se fundó entonces el Frente Universitario Anticomunista (FUA), que protagonizaría fuertes enfrentamientos con porros y fósiles, que fueron conocidos como “Carolinos” o “Carolos”.
En esos años destacaron Bracamontes y García Suárez como dirigentes y Jesús Corro Ferrer y Klaus Feldman en los campos de batalla.
José Antonio Quintana Fernández era el estratega.
Hasta 1961 El Yunque estaba constituido por jóvenes de clase media sin grandes recursos ni económicos ni políticos, pero se dieron a la tarea de relacionarse con personas e instituciones influyentes en la ciudad, entre quienes destacaron José Antonio Pérez Rivero y Abelardo Sánchez Gutiérrez.
Egresados ya de la universidad y ejerciendo como profesionistas libres, sobresalieron y ampliaron sus círculos de influencia, señaladamente a través del Centro Patronal (hoy Coparmex), la Canaco y otras instancias sociales y culturales.
Eran bien vistos por las clases media y alta, si bien esta última cuidaba mucho de no incomodar al gobierno.
Casi todos los primeros jefes de El Yunque fueron austeros. Eran clase media alta, pero no ricos empresarios.
Quintana casó con Cristina Gómez Castillo, mayor que él y sumamente templada en su arreglo personal.
Nunca se pintó el pelo y su atuendo para cualquier ocasión –aunque digno– distó siempre de vanidad o presunción.
Habitaron en una casa muy de clase media alta en la colonia Huexotitla (16 de Septiembre, entre 37 y 39 Oriente) y su coche siempre fue una categoría intermedia (Ford Fairmont) de modelo reciente y muy bien cuidado.
Su despacho en un edificio en la esquina de 16 de Septiembre y 41 Oriente, no muy grande, bien puesto pero sin lujos.
Otros jefes siguieron su ejemplo, aunque alguno (“El Pichón”) era más pretencioso, aunque su casa en la colonia La Paz distaba de ser la de un millonario.
La Organización pujaba entonces por lograr las dirigencias de los organismos empresariales locales, a la vez que los penetraba también en otras ciudades y en la capital.
En Puebla van logrando el control de Coparmex, Canaco, Canacintra, CMIC, CITEX, primero como consejeros, luego escalando hasta las presidencias.
También conquistaron varios colegios de profesionistas, principalmente el de ingenieros civiles y el de arquitectos, desde donde analizaban la problemática de la ciudad y proponían soluciones, lo que les dio influencia social y política.
En la década de los 80 lograron las presidencias nacionales de Coparmex, Concanaco y del Consejo Nacional Agropecuario.
Un punto de inflexión fue el Movimiento del 68 en el que se confrontaron radicales de izquierda (manejados desde la Secretaría de Gobernación cuyo titular era Luis Echeverría) con el presidente Gustavo Díaz Ordaz.
El Yunque solo se aplicó a la propaganda anticomunista, pero en los años posteriores hubo de resistir los embates del Partido Comunista para apoderarse de la UAP.
A pesar de enormes dificultades, La Organización controlaba las escuelas de Arquitectura y Administración e influía poderosamente en las de ingeniería Civil y Química, sin dejar de tener presencia en otras.
La mayoría de los catedráticos era profesionistas libres que enseñaban sin tener mayor remuneración, esto les hacía independientes y no simpatizantes con las izquierdas.
Con la llegada a la Presidencia de la República de Luis Echeverría se incrementaron enormemente los subsidios a las universidades públicas, que se volvieron muy apetecibles, a la vez que se incitaba a grupos violentos azuzados por el Partido Comunista a tomar el control y disponer de impunidad y amplios recursos económicos y políticos.
En Puebla es de triste memoria “La Tropa Galáctica”, que abordo de automóviles VW Safari (propiedad de la universidad) intimidaban a estudiantes y ciudadanos en general. El FUA les confrontó y se dieron choques incluso con armas de fuego, que dejaron heridos y algún muerto.
Inició el despido de los profesores que no se les sometían, la ciudad estaba turbada y fue entonces que se decidió fundar otra universidad.
Los jóvenes –entre ellos destacadamente Luis Paredes Moctezuma, quien llegaría a ser alcalde de Puebla– proponían llamarla Universidad Angelopolitana, pero fue “El Pichón” quien sostuvo que en la guerra semántica era necesario llamarla parcamente POPULAR. Así inició la UPAEP en los gallineros del rancho La Noria, que fueron habilitados como aulas por los propios estudiantes.
El presidente del patronato fue Abelardo Sánchez.
“El Pichón” –entonces presidente de la Canacintra– desarrolló un intenso activismo y se lograron los recursos mínimos necesarios para arrancar.
Los profesores no cobraban y poco a poco la universidad se fue equipando.
José Antonio Quintana Fernández no figuraba en primera línea, pero era el jefe y ejercía su autoridad.
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Mañana continuará…



