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El talón de Aquiles de Morena, la capital

Foto: Archivo.

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Desde que nació Morena, en el año de 2015, la capital del estado, la polis, la ciudad de Puebla se ha convertido en un verdadero dolor de cabeza, electoralmente hablando para este partido político.

Si bien es cierto que, en el 2018, la capital la ganó Morena llevando como candidata a la entonces desconocida, Claudia Rivera Vivanco, también lo es el hecho, de que, en esa elección con López Obrador en la boleta, hubiera ganado cualquier candidato que hubiesen postulado y a ese elemento aún se le debe de agregar, la operación en contra del entonces abanderado de Acción Nacional a la alcaldía, que realizaron el ya fallecido Rafael Moreno valle y el entonces gobernador de Puebla, Antonio Gali.

Este cóctel que benefició al hoy partido en el poder, no se ha podido repetir, aunque también hay que señalar que hay personajes como el diputado federal, Alejandro Carvajal y la diputada local, Nora Merino Escamilla, quienes lograron ganar las elecciones intermedias del 2021 y obtuvieron de esta forma la reelección.

Lo cierto es que el comportamiento electoral de Puebla capital es complejo, a causa, según yo, del voto switcher como lo llaman los encuestadores, es decir, ese voto que constantemente varía elección tras elección y que casi siempre que sale a votar, lo hace en contra del partido que está en el poder.

Haciendo un análisis simplista se podría decir que Puebla capital y su área conurbada, son panistas, pero más bien, reitero tras observar el comportamiento electoral de esta área, reitero que se trata de un voto switcher, que responde al modo social que prevalezca, previo al proceso electoral y que lo puede capitalizar el partido que sea la segunda opción, siempre y cuando presente en la boleta una oferta atractiva.

Casi siempre esta segunda opción resulta ser el Partido Acción Nacional, así ocurrió siempre cuando el PRI mantenía la hegemonía electoral en Puebla, aunque ahora ha cedido este espacio ante el nuevo PRI, Morena.

Lo que sí es un hecho, a Puebla capital de 1995 a la fecha le gusta la alternancia, eso ya es casi un hecho que solo han podido frenar el PRI en las elecciones de 2004 y 2007 con Enrique Doger y Blanca Alcalá y el poderoso aparato morenovallista, que ganó en 2010 y 2013 de la mano de Eduardo Rivera Pérez y de Antonio Gali.

Para Morena que ha venido a ocupar el lugar que dejó vacante el PRI en las preferencias electorales, la capital del estado, cada día se le complica más, al igual que sucede en la mayoría de las zonas conurbadas del país, las que casualmente tienen el mayor nivel de ingresos y de estudios.

Si bien es cierto que los programas clientelares de este partido, aún tiene un alto impacto entre las personas de escasos recursos que no son menores debido al nuevo concepto de pobreza urbana, también lo es que no impactan como si lo hacen en la zona rural, en donde el partido del presidente López, tomó ya el papel del PRI y ahora en vez del voto verde, debemos hablar del voto guinda.

La pasada elección del 2021 y el pasado proceso de revocación de mandato, dejaron muy claras lecturas rumbo al 2024, Morena es imbatible en las zonas rurales, principalmente en tres áreas, la sierra norte, la Sierra Negra y la Mixteca poblana en donde su reserva de votos guida, asciende fácilmente a cerca de 600 mil y con la maquinaria a “medio vapor”.

En las zonas urbanas, la situación es muy diferente, ya que después del 2018, el voto a favor de Morena, ha descendido elección tras elección.

En el 2019, en la elección extraordinaria a gobernador del Estado, como ya lo consigné en otra ocasión, Enrique Cárdenas Sánchez, le ganó por 60 mil 111 votos a su adversario, Miguel Barbosa, ganando en los cuatros distritos federales de la capital.

El distrito 12, con cabecera en Puebla capital, se ha convertido en un “dolor de cabeza” para Morena y en el punto débil de su operación política, ya que, en 2019, Cárdenas le ganó Barbosa, por 32 mil 497 votos, 78 mil 544 contra 46 mil 126 que obtuvo el hoy gobernador de Puebla.

En el 2021, Mario Riestra Piña, actual representante popular federal por esa demarcación, le ganó por una amplia ventaja a su adversario de Morena René Sánchez Galindo, más de 30 mil votos, los separaron en esta contienda.

Ahora, en la elección del pasado domingo se repitió la misma historia, López solo obtuvo 47 mil 679 votos, mil votos más de los que tuvo el hoy mandatario poblano en el 2019.

Lo mismo ocurre en el distrito 11 con cabecera también en la ciudad de Puebla, en donde Morena registra las votaciones más bajas, aunque Acción Nacional tampoco tiene una ventaja muy amplia.

En conclusión, Puebla capital y la zona conurbada se han convertido en un problema difícil de resolver para Morena en el 2024 y no se ve, al menos en el corto plazo una figura por parte de este partido político que pueda resolver este acertijo.

Twitter: @riva_leo