Enamorarse cambia el cerebro: así actúan la dopamina, serotonina, oxitocina y cortisol
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El enamoramiento suele describirse como una experiencia emocional, pero la investigación científica ha identificado cambios en distintas áreas del cerebro y el sistema endocrino asociados con la atracción y el vínculo de pareja.
Estudios de neuroimagen han encontrado actividad en regiones relacionadas con la recompensa y la motivación, entre ellas el área tegmental ventral y el núcleo caudado. En investigaciones realizadas con personas que se encontraban intensamente enamoradas, la actividad de estas zonas estuvo relacionada con la respuesta ante la imagen de la persona amada.
La dopamina participa en este circuito de recompensa y motivación. Por ello, la etapa inicial del amor puede estar acompañada de una intensa atención hacia la pareja y una fuerte motivación por buscar su cercanía. Algunas investigaciones también han señalado similitudes entre estos circuitos y los implicados en conductas adictivas, aunque esto no significa que el enamoramiento sea equivalente a una adicción clínica.
Serotonina, noradrenalina y cortisol
La química del enamoramiento no depende de una sola sustancia. Revisiones científicas han identificado la participación de serotonina, noradrenalina y cortisol, además de la dopamina, en diferentes procesos relacionados con el amor romántico.
Algunos estudios han relacionado la etapa inicial del enamoramiento con modificaciones en la actividad de la serotonina y con pensamientos recurrentes sobre la persona amada. Sin embargo, la evidencia disponible no permite reducir el enamoramiento a una simple disminución de esta sustancia ni establecer que sea equivalente al trastorno obsesivo-compulsivo.
El cortisol también forma parte de la respuesta fisiológica asociada con las relaciones románticas. Las parejas pueden presentar cierta interdependencia en sus patrones de cortisol, aunque diversos estudios señalan que todavía se necesita más investigación para establecer sus efectos y mecanismos con precisión.
Del enamoramiento al apego
Conforme una relación se desarrolla, intervienen otros sistemas relacionados con el vínculo y el apego. La oxitocina y la vasopresina han sido estudiadas por su participación en los procesos de vinculación social, mientras que la dopamina continúa formando parte de los circuitos de recompensa.
El amor romántico no corresponde a un único estado cerebral. Los estudios identifican la participación de sistemas vinculados con la recompensa, las emociones, el deseo sexual, la cognición social, la atención y la memoria.
¿Por qué aparecen las “mariposas” en el estómago?
Las sensaciones físicas que acompañan al enamoramiento pueden involucrar al sistema nervioso autónomo y a los mecanismos de respuesta al estrés. El aumento de la activación fisiológica puede modificar la frecuencia cardiaca, la respiración y otras funciones corporales.
La relación entre las emociones y el organismo también puede observarse en las interacciones de pareja. Un estudio experimental encontró que el contacto físico positivo antes de una situación de estrés redujo las respuestas de cortisol y frecuencia cardiaca en las participantes estudiadas.
Por ello, las “mariposas en el estómago”, los cambios en el ritmo cardiaco o la sensación de energía pueden entenderse como parte de una respuesta corporal compleja, aunque su intensidad varía entre personas y situaciones.
La evidencia científica apunta así a que el amor romántico involucra una combinación de circuitos cerebrales, neurotransmisores, hormonas y respuestas fisiológicas, pero no existe una única “molécula del amor” capaz de explicar por sí sola toda la experiencia.
