Se rebela dirigente del sindicato de burócratas al fallo del Tribunal de Arbitraje
El proceso electoral del Sindicato de Burócratas ha entrado en una etapa crítica, al existir un fuerte conflicto con un desenlace que por ahora es pronóstico reservado. Por un lado, el Tribunal de Arbitraje ha frenado por completo la contienda tras advertir visos de ilegalidad y por otro, la actual dirigente Virginia Socorro Meza Cruz ha entrado en rebeldía en contra la autoridad, ya que hasta ayer por la noche no había acatado la determinación de posponer las votaciones del próximo miércoles en la que compiten tres planillas que están controladas por la propia secretaria general del gremio.
El conflicto se ha exacerbado, en mucho, por el titubeante comportamiento de la autoridad –es decir el Tribunal de Arbitraje– que regula el proceso electoral del Sindicato de Trabajadores al Servicio de los Poderes del Estado y Organismo Descentralizados.
El Tribunal de Arbitraje, que es presidido por José Blas Abraham Sánchez Serrano, primero ordenó no reconocer al Comité Electoral del sindicato. Una semana después, se declaró incompetente para intervenir en la vida interna de la organización gremial. Y ahora, faltando 5 días para los comicios, recula y vuelve a su posición inicial, de no avalar la manera en que se está desarrollando el proceso electoral.
Ese comportamiento dubitativo ha generado la especulación de que el presidente del tribunal al parecer había llegado a un acuerdo con Virginia Socorro Meza para ser omiso al fraude electoral que se estaba fraguando en la organización sindical.
Pero ante los recursos legales que emprendió el ala crítica del sindicato, que es encabezada por Martha Rodríguez Salinas, quien lidera el Movimiento por la Democracia, al presidente del Tribunal de Arbitraje no le quedó otra opción que recomponer su actuación y volver a fallar contra la conformación del Comité Electoral.
La ruta del fraude
Hasta hace unos días, la estrategia que seguía Virginia Socorro Meza Cruz para no perder el poder era la siguiente:
Meza Cruz el año pasado había buscado afanosamente llegar a un acuerdo con el gobierno del estado para que no hubiera elecciones en el sindicato, bajo el pretexto de que no había condiciones por la emergencia sanitaria del Covid-19.
Esa posibilidad nunca encontró el respaldo del Poder Ejecutivo, en donde la respuesta fue que no habría ninguna intervención del gobernador Luis Miguel Barbosa Huerta en el proceso electoral del gremio.
Luego de ello, Meza Cruz quiso hacer una interpretación sui generis de los estatutos de la agrupación que preside e intentar reelegirse. Al final se desistió cuando le advirtieron que las reglas internas no dan pie a esa posibilidad.
Fue entonces cuando optó por tres pasos fundamentales:
Primero: elegir un Comité Electoral a modo, mediante una asamblea en la que nunca se contaron los votos de los asistentes y de manera unilateral, sin posibilidades de constatar la validez del resultado, se le otorgó el triunfo a una planilla de personajes afines a la secretaria general.
Segundo: ese Comité Electoral ya instalado en sus funciones, de manera arbitraria y sin sustento, le negó el registro a la planilla encabezada Martha Rodríguez Salinas, que es la única corriente opositora a la continuidad de Virginia Meza en el control de la agrupación gremial.
Tercero: en contraparte, el Comité Electoral le otorgó el registro a los candidatos, Margarita Hernández Cruz, José Miguel Carreón Blanco y Jhovani Oliver Gallo. Los tres aspirantes tienen una peculiaridad: son personajes cercanos, afines, amigos e incondicionales de Meza Cruz. Es decir, con cualquiera de ellos la dirigente acababa ganando.
Se sabe que la dirigente quiere que gane Jhovani Oliver Gallo, pero resulta que este candidato no prende entre las bases de los trabajadores.
La segunda posibilidad de la secretaria general es entonces que se imponga Margarita Hernández, quien es amiga personal de la secretaria general.
Y si ella tampoco funciona, estaba José Miguel Carreón, otro político leal al grupo en el poder del sindicato.
Se va a cebar el fraude
Con el último fallo del Tribunal de Arbitraje cabe la posibilidad de que se cebe de manera definitiva el intento de fraude en el sindicato.
El tribunal está pidiendo que se vuelva a realizar la asamblea que debe elegir a un nuevo Comité Electoral, y dado que las vacaciones de los tres poderes públicos del estado inician el 17 de diciembre, ya no da tiempo que esa reunión se haga en el presente año.
Y los estatutos marcan que el periodo oficial de Virginia Meza Cruz vence el 31 de diciembre entrante. Es decir que, si se hace la asamblea en cuestión el próximo año, ella ya no estará al frente del sindicato y su margen de maniobra para volver a manipular a su favor el resultado de la votación será nulo.
Ahora el dilema es que el Tribunal de Arbitraje no vuelva a dar un bandazo y logre que la secretaria general acate el último fallo de la autoridad.
