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Camarillo prefirió pagar a 5 grupos de golpeadores en lugar de liquidar adeudos a la estructura electoral del PRI

Camarillo prefirió pagar a 5 grupos de golpeadores en lugar de liquidar adeudos a la estructura electoral del PRI

El clima de malestar de la mayoría de los 52 miembros de la estructura electoral del PRI ha venido escalando porque frente al discurso de austeridad del Comité Directivo Estatal (CDE) del partido, se han percibido supuestos gastos extraordinarios del presidente de esta fuerza política, Néstor Camarillo Medina, lo cual indica que tiene dinero para fiestas, financiar grupos de choques y garantizar su reelección como dirigente del tricolor, pero no para pagar la larga lista de adeudos que se tiene con quienes fueron una parte fundamental del tricolor el día de los comicios del pasado 6 de junio.

Uno de esos gastos onerosos, que ha provocado un fuerte agravio entre quienes forma la estructura electoral priista, fue la contratación de unos 200 “porros” que, desde Puebla, habrían sido enviados para provocar actos de violencia en el Comité Ejecutivo Nacional del PRI el pasado 29 de junio. La historia es la siguiente:

Dos semanas después de los comicios del 6 de junio, el exgobernador de Oaxaca Ulises Ruiz, quien encabeza la única corriente crítica del PRI, inició un plantón frente a la sede del CEN tricolor, en exigencia de la renuncia de Alejandro Moreno Cárdenas como presidente nacional del partido, por los pésimos números que esta fuerza política obtuvo en las pasadas votaciones.

Una demanda que generó mucho eco en la militancia priista de todo el país, pues el PRI obtuvo su peor resultado electoral en la última contienda al conseguir solamente el 14 por ciento de los asientos de diputados federales de mayoría y no haber ganado ninguna de las 15 gubernaturas que estuvieron en juego, así como tampoco la alcaldía de alguna capital del interior de la República Mexicana.

La opción que se encontró desde el CEN priista, es que el 29 de junio pasado, se dice que se invitó a una serie de líderes priistas a acudir a la sede nacional a manifestar su respaldo a Alejandro Moreno y cerca de las oficinas del tricolor, fueron agredidos por golpeadores que portaban palos, tubos y algunas armas de fuego.

Unos dicen que los disturbios los armó el CEN para justificar el desalojo del plantón de Ulises Ruiz.

Y otros sostienen, que el exmandatario oaxaqueño también llevó sus propios “porros” y eso provocó una trifulca con los seguidores de Moreno Cárdenas.

Más allá quien tenga la razón, fue un secreto a voces que ese 29 junio, por la mañana, 5 autobuses salieron del estado Cuauhtémoc de la ciudad Puebla con dirección al CEN priista y que en esos vehículos, habrían viajado muchos de los golpeadores que agredieron el plantón de Ulises Ruiz.

Y que esa estrategia, se dice en los corrillos del tricolor, habría sido un aporte de Néstor Camarillo para granjearse las simpatías de Alejandro Moreno Cárdenas y poder tramitar su reelección como presidente estatal del PRI en Puebla.

El asunto de los 5 autobuses llenos de presuntos “porros”, encendió la mecha de un conflicto en Puebla.

Ayer en esta columna se narró que a la mayoría de los 52 coordinadores que formaron la estructura electoral del PRI y organizaron el ejército de representantes en las más de 7 mil casillas que se instalaron el 6 de junio, les adeudan a cada uno de ellos cantidades superiores a los 20 mil pesos, que corresponde a dos terceras partes del pago que debían realizar por su labor el día de los comicios y por los viáticos que reportaron por la compra de combustible, el uso de vehículos y de telefonía celular.

Llevan ya tres intentos de que el CDE priista les pague y siempre la respuesta que les dan es que: el PRI no tiene dinero, que está en medio de una fuerte política interna de austeridad y les dan una nueva fecha para cubrirles los adeudos, mismos que nunca son saldados.

Por eso a los miembros de la estructura electoral del partido, que es la columna vertebral del tricolor, les agravió que Néstor Camarillo tenga dinero para supuestamente contratar “porros” en lugar de cumplir compromisos con los líderes del partido.

También les ha enojado que el presidente del PRI le gusta organizar fiestas con los militantes del partido o con personajes ajenos al tricolor, olvidándose de las promesas con quienes estuvieron al frente de los trabajos del tricolor en la jornada electoral.

O que ha diseñado un presupuesto de más de 800 mil pesos para organizar el proceso de renovación de la dirigencia, en el cual busca reelegirse, y no puede acabar de cubrir compromisos anteriores.

Por eso este día harán una denuncia pública de esta larga lista de omisiones.