Priismo entre lo malo y lo peor
La división interna que enfrenta el priismo a nivel nacional tiene como protagonistas a dos viejos personajes antagónicos que han llevado su rivalidad hasta el plano de poner al tricolor al borde de la extinción.
Y es que, detrás de la confrontación que se vivió la semana pasada en el edificio de Insurgentes, en la Ciudad de México, se encuentra la vieja rivalidad entre los ex gobernadores de Oaxaca, José Murat Casab, el verdadero líder nacional del tricolor, y Ulises Ruiz, también ex mandatario estatal, quien aspiró a la dirigencia de este instituto político en el proceso en el cual salió ungido Alejandro “Amlito” Moreno.
Y es que, ambos grupos se acusan de colaboracionistas con Morena, aunque lo cierto que es que Murat ha servido de puente entre el dirigente nacional del tricolor “Amlito” Moreno y el presidente López, con quien el PRI se presume selló un pacto durante el pasado proceso electoral.
Se dice que el pacto era ceder posiciones a Morena a cambio de las cuentas públicas de “Amlito” Moreno, que fungió como gobernador de Campeche, y también a cambio de mantener el control del estado natal del líder nacional del PRI.
Pero a pesar de que el priismo si cumplió con lo acordado, el presidente López se sirvió con la “cuchara grande” y no respetó el acuerdo al hacerse también del control de Campeche, ante el riesgo de que esta plaza cayera en manos de un tercero, el candidato de Movimiento Ciudadano, Eliseo Fernández, quien debió ser originalmente el candidato del PRI al gobierno de esta entidad, en vez del sobrino de “Amlito”, Christian Castro.
“Amlito” buscaba que su sobrino pudiera tapar sus anomalías, las cuales, de acuerdo a versiones periodísticas, ascienden a más de 3 mil millones de pesos.
Por esta y muchas razones más es que el priismo se dirige directamente el precipicio y es que tanto el grupo de Murat y su títere, “Amlito” Moreno, como el de Ulises Ruiz y los golpistas, lo único que pelean entre sí es ver quien se puede entender mejor con Morena y con López Obrador para el 2024.
La mejor prueba de que el verdadero líder nacional del PRI es el ex gobernador Murat es que hizo muy cercano a Moreno, a uno de sus principales colaboradores, el oaxaqueño, Javier Casique, ex hombre fuerte de Enrique Doger en la UAP y ahora diputado federal dentro de la próxima Legislatura, la cual entrará en funciones el 1 de septiembre.
El presidente López y Murat se han entendido muy bien y esto ya quedó evidenciado, por lo que no tardan en estallar nuevas confrontaciones al interior del PRI. Otra muestra del acuerdo entre el ex gobernador de Oaxaca y el presidente, es que López ganó los 10 distritos federales de la vecina entidad.
De hecho, además del grupo del grupo de Ulises Ruiz, ya se aprestan para ir por la dirigencia nacional del tricolor otro impresentable, el senador Miguel Ángel Osorio, mientras que los grupos dominantes de estados aún gobernados por el PRI, como los de Coahuila y el Estado de México, pugnan por la llegada del hijo del ex presidente de la República, Enrique de la Madrid Cordero, quien dicen no tiene cola que le pisen.
Va a ser muy interesante el ver cuál de estas “gavillas” o bandas al interior del tricolor se quedan con el jugoso botín que todavía representa las siglas de este instituto político, el cual se apresta para ser la bisagra electoral en el 2024 y eso lo saben todos los que aspiran a dirigir al PRI.
Por cierto, es muy probable que dentro de 15 días venga a Puebla Enrique de la Madrid, a invitación del ex secretario de Desarrollo Económico, Michel Chaín Carrillo, quienes es un muy buen amigo, del hijo del ex presidente.
Héctor Sánchez consolida al Poder Judicial de Puebla. Un trabajo muy interesante y callado es el que ha venido realizando el presidente del Poder Judicial en Puebla, Héctor Sánchez, quien le dado un nuevo impulso al Tribunal Superior.
El máximo órgano de justicia en el estado ha recuperado la sobriedad, pero sobre todo la credibilidad con la llegada de este joven personaje, el cual dejó a un lado los atropellos ocurridos durante el “morenovallismo” que puso al mando a Roberto Flores Toledano.
Sánchez Sánchez le ha cambiado el rostro el Tribunal, pese a que le han tocado tiempos difíciles con el tema de la pandemia y, aun así, junto con el resto de los magistrados, se las ha ingeniado para que no se detenga el tema de la impartición de justicia en la entidad, la cual no puede esperar.
Ahora, Héctor se apresta para hacer frente a la renovación del poder judicial de Puebla, ya que se tienen que cubrir las vacantes que dejaron Enrique Flores Ramos y Jorge Cruz Bermúdez.
Flores Ramos falleció víctima del covid_19; en tanto, Cruz Bermúdez renunció a su cargo
El Tribunal Superior de Justicia, al cual muy pocas veces se le menciona, pero que su trabajo es vital para la estabilidad social del estado, está en buenos manos.
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