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Dos Casos más de Robos al Erario (la Delincuencia Organizada Goza de Cabal Salud)

Foto: Archivo.

Foto: Archivo.

El ejercicio fiscal 2019 del ayuntamiento de Puebla —presidido durante el difícil proceso de bajar el telón por Claudia Rivera Vivanco— da para varios capítulos de la novela poblana.

(Esa novela que a partir del 6 de junio pasado generó angustia y pasajes depresivos en varios de los protagonistas).
Las irregularidades son brutales, pero todas se mueven en un eje común y perverso: la adjudicación directa debido a los bajos montos erogados.
Es decir:
Para evadir los reflectores de la Auditoría Superior del Estado, el clan que otorga dichas adjudicaciones se mueve en el mar de las pequeñas cantidades.
El fin es claro:
Hacer pequeños negocios, sí, pero uno tras otro.
“Pocos pero muchos”, sería el lema.
Dos ejemplos que datan de ese 2019 tienen que ver con el servicio de limpieza, chapeo desazolve de ríos, barrancas y vasos reguladores.
Mediante concurso por invitación, el tristemente célebre Comité Municipal de Adjudicaciones —manipulado al exceso por Andrés García Viveros, coordinador ejecutivo de la Presidencia (en pausa)— otorgó el servicio de limpieza (chapeo y desazolve) de ríos y barrancas de Puebla a la empresa Comercializadora Arrendadora de Maquinaria Comienzza SA de CV, por un monto de 27 millones 994 mil 840 pesos.
Dicha empresa tiene su domicilio fiscal en la colonia Gabriel Pastor.
Entre el 5 de noviembre y el 17 de diciembre de 2019, dicha comercializadora debió haber realizado la limpieza (el chapeo y el desazolve).
Y aquí viene lo interesante:
No la hizo.
No sólo eso:
No la hizo, y el ayuntamiento le pagó como si la hubiera hecho.
Entre los argumentos para adjudicarla directamente destaca el de la “urgencia”, aunque el servicio se contrató hasta 56 días naturales después.
Es decir: urgía la limpieza, el chapeo y el desazolve de los ríos y las barrancas del municipio de Puebla.
Urgía, en apariencia, pues ninguno de esos servicios realizó la empresa contratada.
Lo que más bien urgía era pagar 27 millones 994 mil 840 pesos por algo que bien pudo haber hecho la Dirección de Parques y Jardines que pertenece a la Secretaría de Infraestructura y Servicios Públicos, encargada desde su creación de realizar dichos servicios.
Dicho servicio, por cierto, debió adjudicarse por la Ley de Obra Pública y Servicios Relacionados con la misma para el Estado de Puebla y no por Ley de Adquisiciones
Arrendamientos y Servicios del Sector Público Estatal y Municipal.
¿Qué estaba haciendo el contador David Nieto Martínez, auditor externo del ayuntamiento, que no vio ninguna de estas irregularidades?
¿Qué lo tenían tan entretenido que no detectó que el servicio—tan extraordinariamente bien pagado— ni siquiera se realizó?
Su tarea —ya la hemos evidenciado en este espacio el lunes 12 de abril de este año— es hacer como que fiscaliza los concursos de licitaciones y adjudicaciones, pero, cosa curiosa, nunca encuentra nada irregular.
Y no lo hace de a gratis.
Nieto se embolsa 4 millones 730 mil pesos.
A la sombra de éste trabaja también —haciendo lo mismo— Luz María López Flores, representante legal del grupo consultor SIGE.
Y es que, aparentemente, Nieto ya no es el auditor externo.
Sin embargo, al decir de fuentes del ayuntamiento, sigue presidiendo las mesas sobre el tema.
Siempre, faltaba menos, obedeciendo las órdenes del hostigador sexual (Andrés García Viveros).
Otros dos personajes involucrados en esta oscura trama son Enrique Gómez Haro, a la sazón secretario técnico de dicho comité de adjudicaciones —hoy convertido, por obedecer muy bien a García Viveros, en secretario de Administración—, y Gisela Parra Rojano, directora administrativa —en esa fecha— de la Secretaría de Infraestructura y Servicios Públicos.
La duda mata:
¿Cómo se la hace para que una obra pagada y no realizada pase de noche?
Y es que no hubo nadie que denunciara irregularidad alguna.
¿Qué nos dice esto?
Que la delincuencia organizada que se mueve al interior del ayuntamiento goza de cabal salud.
Qué pena.
Sobre todo porque hay un grave quebranto de los recursos públicos.
Otro ostión:
El Servicio de limpieza, chapeo y desazolve de los vasos reguladores Puente Negro, Revolución Mexicana y la barranca de Xaltonac.
Dicho servicio —sorpréndase el hipócrita lector— tampoco se realizó.
Y aunque la prestación del supuesto —y ya vimos que inexistente— servicio vencía el 1 de octubre de 2019, el apresurado pago —de 2 millones 190 mil pesos— se efectuó en el mes de agosto.
Y en una sola exhibición.
En un solo pago, pues.
La empresa ganadora —Grupo Constructor CAYCON— no tuvo que concursar.
Como en el caso anterior: el contrato le fue adjudicado “por invitación”.
La Dirección de Parques y Jardines pudo haber realizado la limpieza.
Pero no era negocio.
Y aunque aquí los dineros erogados fueron pocos, seguramente se usaron para comprar cajas y cajas de cervezas —o chelas— a las que es tan adicto García Viveros.
¿Qué se le va a hacer?
Aquí nos tocó vivir: junto al ayuntamiento menos chapeado y desazolvado del país.