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En México, la muerte ya no es noticia

En México, la muerte ya no es noticia

Por Ricardo Morales

Las Serpientes

En un país que ya se acostumbro a la violencia y ahora a los fallecimientos a causa del covid-19, la muerte ya no es noticia.

Así de frío, pero real, México es un país en donde la muerte ya se institucionalizó y es parte de los informes oficiales, solo cifras y números, no más, en un país, en donde la capacidad de asombro, pero más de la compasión ya también se perdió.

La canción “Caminos de Guanajuato”, de José Alfredo Jiménez, se comienza a convertir en una realidad. “No vale nada la vida, la vida no vale nada” y al parecer sí.

De acuerdo con las cifras oficiales de homicidio doloso reportado por el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, los actos de este tipo en territorio nacional suman -de enero a mayo de este año 14 mil 631.

Hasta el mes de mayo el número de homicidios dolosos en 2020 era el siguiente, enero 2 mil 991, febrero 2 mil 772, marzo 3 mil 209, abril 2 mil 926, mayo 2 mil 913, números, números y más números.

La llegada de la pandemia de coronavirus al país, agravó la situación e institucionalizo la violencia en nuestro país, lo que deja en evidencia algo muy grave, la debilidad del estado, o cual no inicio durante la presente administración, pero si se agravó ante la indiferencia del presidente López y su política de abrazos y no balazos.

La llegada del coronavirus, el confinamiento, el distanciamiento social , se han convertido en un coctel, altamente explosivo y que pone a México en una situación muy complicada, ya que se estima que entre muertos por la violencia y por la pandemia, las victimas puedan ascender a más del 100 mil y eso, en una estimación conservadora.

El tema es que ante estas cifras la sociedad mexicana se ha deshumanizado, solo ve números en vez de la enorme tragedia que envuelve a cientos de miles de familias, cuyas historias se transformaron a partir de la muerte violenta de un ser querido o a causa de la pandemia.

México parece ser un país que vive en guerra, de acuerdo con el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SNSP), entre enero y diciembre pasados se cometieron en el país 34 mil 582 homicidios dolosos.

Esto representa un aumento de 2.5 por ciento con respecto a 2018, que hasta entonces fue considerado el período más violento.

Según las estadísticas, junio fue el mes con más homicidios: 2.993 en el país de 130 millones de habitantes.

La mayor parte de estos delitos se concentran en los estados de Guanajuato, México, Michoacán, Jalisco y Baja California. La violencia lamentablemente ya es una forma de vida del mexicano y eso duele decirlo, pero es así.

La epidemia de violencia en México no parece tener freno. Las 35 mil 588 víctimas contabilizadas, dan una tasa de 27 homicidios por cada 100 mil habitantes y evidencian la urgencia de poner freno a una lacra que ha ido en aumento en la última década, desde que se inició la denominada guerra contra el narcotráfico y que tres Gobiernos distintos, con tres estrategias distintas para combatir el crimen organizado, no han logrado paliar.

Las cifras arrojan un aumento de los feminicidios, los secuestros, la extorsión —el crecimiento más pronunciado, del 29 por ciento y la trata de personas.

Algo pasó en el camino, que no hicimos bien la tarea, por lo hoy estamos pagando el precio de una terrible descomposición social, pero también deshumanización, lo cual es sumamente preocupante.

Esto suele pasar en las sociedades que han vivido situaciones de guerra, en donde, la dimensión de la tragedia es de tal magnitud, que la gente pierde la dimensión de lo que sucede.

Se necesita hacer un alto en medio de esta vorágine en la que hoy vivimos. Ojalá el presidente de la República, evite seguir con la polarización en la que ha asumido el país, de lo contrario las consecuencias serán todavía más funestas para nuestro país.

Hemos llegado a un nivel en donde la muerte ya no es noticia, ni mucho menos nos asombra, lo realmente terrorífico es que ya nos acostumbramos a vivir de esta forma y eso, sin duda nos debe de alertar, porque estamos fallando como sociedad.

Foto: Es Imagen / Alfredo Fernández