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Las Horas Difíciles del Presidente

Las Horas Difíciles del Presidente

Por Mario Alberto Mejía

La Quinta Columna

Otra vez tiene razón Edgardo Buscaglia, el mayor experto en el tema de las redes financieras de los cárteles de la droga y profesor en la Universidad de Columbia, en Nueva York.

No basta con detener a los sicarios del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), quienes perpetraron un brutal atentado en contra de Omar García Harfuch, secretario de Seguridad Pública del gobierno de la Ciudad de México, el viernes pasado.

(Para Buscaglia, los sicarios son los obreros en las redes de los cárteles).

Hay que ir —le dijo a Carmen Aristegui en CNN en Español— en contra de los empresarios, políticos, jueces y magistrados que conforman las otras redes de poder.

Muchos de estos últimos, reveló (como lo viene haciendo desde hace años), están en las nóminas de los cárteles, y son quienes dejan en libertad a sicarios, jefes intermedios y líderes.

Los políticos señalados por Buscaglia se encuentran en los ámbitos municipal, estatal y federal.

Están convenientemente camuflados.

Emboscados, pues.

Y desde esa condición operan.

Los empresarios, en tanto, son los que lavan el dinero del narcotráfico y hasta hacen obra pública en ayuntamientos, y gobiernos estatales y federales.

Toda una red de redes.

Ufff.

Buscaglia dijo en la entrevista con Aristegui que el gobierno de López Obrador tiene que apoyar a Santiago Nieto, titular de la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF), quien ha venido congelando una gran cantidad de cuentas bancarias de personajes ligados, en este caso, al CJNG, además de armar expedientes que duermen el sueño de los justos en la Fiscalía General de la República.

(Gertz Manero tiene esos expedientes, pero al interior de la Fiscalía avanzan con la velocidad de una tortuga. Qué raro. Nota Bene: Esto no lo dijo Buscaglia).

Por último, el profesor-investigador de la Universidad de Columbia se pronunció a favor de que todas las fuerzas políticas se unan en el Congreso federal para enviar un potente mensaje a los cárteles de la droga, en el sentido de decretar una lucha contra las redes criminales.

No basta una condena, dijo.

Hay que ir más allá.

Y puso como ejemplos los decretos impulsados en Colombia y Brasil en su momento.

Y llegó al quid del asunto:

Si el gobierno cede en el tema de las extradiciones y empieza a darles largas, los cárteles se van a fortalecer y traducirán eso como una debilidad del Estado mexicano.

Y ahí sí no habrá futuro en esa relación.

Es claro que lo que vimos el viernes pasado fue una reacción furiosa del CJNG por la reciente extradición a Estados Unidos del Menchito, hijo del Mencho, su líder prófugo.

(Días atrás, el mismo cártel asesinó al juez Uriel Villegas y a su esposa)

Si el gobierno titubea en cuanto a las extradiciones, esto se acabó.

Si un cártel es destinatario de abrazos, absoluciones (véase el caso de la liberación del hijo del Chapo), saludos cordiales (la mamá del Chapo es un ejemplo), y otro cártel es tratado con la metralla de las extradiciones y el congelamiento de cuentas, la cosa no irá bien.

Lo que Buscaglia propone es decretar una lucha contra las redes criminales, incluidas las que reparten despensas en tiempos del Covid-19 con la anuencia de la fallida Guardia Nacional.

Esa lucha tendría que ser contra todas esas redes.

Sin excepciones.

Y más: con el apoyo de las fuerzas políticas que conviven en el Congreso de la Unión.

¿Será posible?

Me temo que no.

Y es una pena.

Las Amenazas. El gobierno mexicano admitió que la semana pasada —como lo adelantó, en una columna, Raúl Rodríguez Cortés en El Universal—cuatro personajes de la 4T recibieron amenazas de muerte provenientes del CJNG.

¿Nombres?

Marcelo Ebrard (quien tuvo un papel protagónico en la extradición del Menchito), Santiago Nieto (quien congeló cerca de doscientas cuentas de personas y empresas ligas al cártel), Alfonso Durazo, inepto secretario de Seguridad Pública del gobierno federal, y el propio García Harfuch, a quien en enero pasado la periodista Anabel Hernández señaló como parte del clan (Genaro) García Luna.

La primera amenaza ya se convirtió en terrible atentado.

El gobierno y las fuerzas políticas no pueden quedarse sólo en la retórica de condenar los hechos.

Tiene razón Carlos Elizondo Mayer-Serra: el presidente López Obrador debe dejar de vivir en un museo poco funcional y desempolvar el avión presidencial.

Los que corren, son tiempos inseguros.

La seguridad es más que nunca una prioridad en el tablero de la seguridad nacional.

El Mencho ya movió una pieza del ajedrez mexicano que puso al rey en jaque.

A éste le toca mover.

Las fuerzas políticas no pueden ser omisas.

Tic tac, tic tac…

Qué horas tan difíciles vive nuestro país.

Nota Bene. He conversado con Edgardo Buscaglia varias horas gracias a la generosidad de una gran amiga.

He visto en él dos cosas:

Un hombre brutalmente informado y un hombre brutalmente sencillo.

La calidez de su conversación se hermana con la frialdad del analista a la hora de ver el mapa de los grupos criminales.

Calidez y frialdad son dos palabras aparentemente encontradas.

En su caso se complementan y se enriquecen mutuamente.

Y ése es un atributo de las mentes brillantes.