¿A qué se Enfrenta el Gobernador Barbosa?
Por Mario Alberto Mejía
La Quinta Columna
El gobernador Miguel Barbosa terminó siendo una solitaria voz en el desierto del "sí, señor presidente” y del mundo agachón de la 4T".
Y no lo hizo por pose o por accidente, o por una corazonada.
Lo hizo desde lo más íntimo de sus convicciones.
No es fácil, nada fácil, llevarle la contra a un presidente de la República.
(Desde Ruiz Cortines no había existido un presidente tan adicto al presidencialismo, tan cercano al manotazo en el escritorio, tan sentado en la silla del Águila. Peña Nieto y compañía son bebés de pecho junto a él).
Menos cuando se es del mismo partido.
Todos los días, ante el ridículo y las mentiras de López-Gatell, el gobernador Barbosa, situado en la realidad por convicción propia, desmonta el castillo de naipes que desde la oficina central de Palacio Nacional le ordenan armar.
Y lo hace dando manotazos también.
Faltaba más.
No en balde fue presidente de la Mesa Directiva del Senado y trató con el mismísimo presidente de la República y sus secretarios más poderosos.
Hoy, desde Casa Aguayo, va a contracorriente porque quiere, porque es parte de su formación de izquierda, porque enrolarse en las mentiras de López-Gatell es más peligroso que nadar entre tiburones y cocodrilos.
¿Qué pensarán de él en Palacio Nacional?
Muchas cosas.
Pero no que le falta carácter para ejercer el poder.
Ir en contra del dicho presidencial tiene sus costos.
El gobernador lo sabe.
Y actúa en consecuencia.
Y es que no hay peor costo que la pérdida de vidas por no manchar el traje presidencial.
Una mancha de salsa macha en la bandera cruzada del presidente sería imperdonable.
Esa asepsia es la que buscan los asesores del presidente.
Pero esa asepsia mata vidas.
Y peor: condena a una sociedad a ir muriendo lentamente.
Este jueves, hasta el diario Reforma que es antibarbosista lo puso de ejemplo nacional.
Vea el hipócrita lector:
“DEBERÍA resultar preocupante para López-Gatell que personajes como el poblano Miguel Barbosa suenen mucho más sensatos que el subsecretario que se sonroja por ‘guapo’, pero no por andar promoviendo la idea de que ya vamos de salida cuando no es así”.
El mundo al revés.
En las mañaneras y las nocturnas todos los días nos dicen que ya vamos viendo la luz al final del túnel.
En Casa Aguayo, en cambio, firman decretos para evitar volver a una normalidad que está muy lejos de alcanzarse.
La mentira y la simulación, ya lo sabemos, da votos y popularidad.
La verdad genera críticas y descalificaciones.
Y esto último es lo que menos le importa al gobernador.
Faltaba menos.
Un Hombre Culto. Leobardo Rodríguez, secretario de Administración del ayuntamiento de Puebla, es un funcionario fuera de serie.
Es honrado y trabajador, que ya es decir mucho.
Él mismo dice que como todos comete errores.
Errores, sí, pero no crímenes.
Es natural que muchos quieran su puesto y hagan lo posible por defenestrarlo, una vez que afecta regularmente intereses particulares.
Las decisiones en una secretaría como la suya siempre lo colocan de un lado.
Nunca, jamás, en una zona de confort.
En el caso de los uniformes —tema suficientemente ventilado en los medios— nunca se documentó nada irregular.
Fue un vicio oculto en uno de 23 tipos de prendas, mismas que fueron sustituidas.
Además el proveedor fue sancionado.
Los señalamientos provinieron de la disidencia sindical —el grupo de Israel Pacheco—, pero eso no significa que sea comparsa del dirigente actual.
No está en su naturaleza amenazar o despedir trabajadores por revancha.
Y como él dice siempre: “no he trabajado tanto para repetir las vulgaridades de siempre”.
Cuando lo conocí supe además que estaba frente a un funcionario culto, gran lector y excelente conocedor de la historia de México.
Y de esos no abundan.
Carranza y la Oradora. Lupita Vargas es priista.
Es priista y es alcalde de un municipio serrano.
Es priista, y no se avergüenza de ello.
Por eso llama la atención que en la ceremonia de centenario de la muerte de Venustiano Carranza el gobernador haya decidido pedirle a ella que fuera la oradora principal.
La presidenta municipal de Xicotepec no sólo aceptó.
Vino desde la sierra y pronunció un discurso buen escrito y bien leído sobre el hombre que puso de moda el verbo carrancear, sí, pero que también generó uno de los fenómenos jurídicos más importantes del siglo XX: la Constitución mexicana.
Es cuanto.
